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Un prototipo listo para su fabricación

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A inicios de marzo, y una vez detectado el primer caso de covid-19 en Ecuador, Francisco Astudillo y César Naranjo idearon una de las primeras iniciativas en el país para crear un covid-19 Equipo de ventilación de presión positiva, un ambú o resucitador manual o bolsa autoinflable, el mismo que utiliza un sistema de presión electromecánico.

Conformaron un equipo de trabajo colaborativo de profesionales con distintas especialidades. Según los mentalizadores de esta iniciativa, el objetivo de la fabricación de estos equipos de ventilación es reducir el déficit y cubrir la demanda en el área de cuidados intensivos por la emergencia sanitaria.

Además, junto a un equipo de trabajo multidisciplinario que colabora aportando su conocimiento, 50 ingenieros biomédicos trabajan en la repotenciación y reparación de respiradores profesionales que estaban en desuso en distintas casas de salud. Roberto Yeroví, presidente de la asociación de ingenieros biomédicos está a cargo del equipo de mantenimiento de los respiradores. Para la reparación de equipos han utilizado las partes utilizables de otros equipos con el fin de dejar uno completamente funcional.

En la construcción del equipo de ventilación de presión positiva colaboran directamente, a nivel nacional 20 ingenieros biomédicos, además, cuentan con el apoyo de un equipo de profesionales de desarrollo de software, electrónica para el diseño de las tarjetas electrónicas. Los profesionales a cargo de esta área son Carlos Enrique Miño; Karen Gómez, Karla Portilla Pedraza, Patricio Vallejo, Eduardo Chango, Jeysson Tapia, en coordinación con César Naranjo.

Los profesionales que realizan un trabajo colaborativo en la entrega de una solución urgente a la crisis sanitaria cuenta con el apoyo del Club Rotario de Quito, quien interactúa con el Ministerio de Salud Pública, médicos, técnicos y hospitales privados.

Pedro Barzallo, del Club Rotario de Quito Valle Interoceánico, señaló que están trabajando en un proyecto para proveer de materiales e insumos para la reparación de los equipos, además, financiamiento para la fabricación de los Equipo de ventilación de presión positiva. “Estamos buscando apoyo económico y de servicios, de modo que una vez entregados los permisos necesarios y la línea de ensamblaje se fabriquen 100 respiradores en dos meses”, dijo.

La licencia de diseño del producto será pública a fin de que el equipo pueda ser replicado en otras partes del país o en otros países.

Equipo de ventilación de presión positiva

El ventilador mecánico entrega información al operador mediante un sistema de alarmas audiovisuales sobre la condición del paciente y determina si es diferente a la esperada.

Dispone de un sistema periférico que facilita al operador la opción de corregir el funcionamiento del equipo o atender al paciente en su nuevo requerimiento si corresponde realizar maniobras adicionales de ventilación, como nebulizaciones, aspiración de secreciones, entre otras.

Especificaciones:

Sistema mecánico permite conseguir el mecanismo que acciona el Ambú (resucitador manual o bolsa autoinflable) de forma automática y está controlado electrónicamente, resistente para las repeticiones de respiración requeridas por el paciente.

Sistema eléctrico con conexión a fuente externa

Sistema electrónico permite, a través de procesadores electrónicos, la memorización, conversión analógica/digital, vigilancia y control de las funciones disponibles.

Sistema neumático permite la mezcla de aire y oxígeno, el control del flujo durante la inspiración y la espiración, mide presiones.

Utiliza un software de control

Funcionamiento sobre Linux y ejecutado sobre Raspberry

 

 

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