
En UNACEM Ecuador y su marca de Cemento Selvalegre, la inteligencia artificial se incorporó como parte de una estrategia de transformación que prioriza el conocimiento del negocio, la preparación de las personas y la medición del impacto en los procesos
Puntos de interés
- Tecnología integrada a la estrategia
- Medir el valor de la inteligencia artificial
- El liderazgo conecta tecnología y negocio
Comprender el negocio, identificar oportunidades y decidir dónde la tecnología puede generar valor forman parte del nuevo papel de los líderes de TI. En UNACEM Ecuador y su marca de Cemento Selvalegre, esa visión ha guiado la incorporación de la inteligencia artificial, entendida como una capacidad que fortalece los procesos, mejora el acceso a la información y apoya la toma de decisiones.
Su estrategia se construyó sobre varios años de transformación digital, digitalización de procesos y gestión de datos. “Para nosotros, la inteligencia artificial no representa un cambio de rumbo, sino una evolución natural del camino de transformación digital que ya veníamos recorriendo”, explica Francisco Ordóñez, gerente de Tecnología de UNACEM Ecuador.
Antes de ampliar el uso de inteligencia artificial, UNACEM Ecuador definió dónde esta tecnología podía generar resultados para el negocio. El criterio no fue incorporar IA en la mayor cantidad posible de procesos, sino identificar aquellos casos donde aporta eficiencia o facilita el acceso al conocimiento.
Francisco Ordóñez explica que el liderazgo tecnológico también implica establecer límites. Cada implementación responde a un análisis previo sobre el valor esperado, el nivel de riesgo y el grado de autonomía que puede asumir la inteligencia artificial dentro de un proceso. “El liderazgo debe responder dos preguntas fundamentales: ¿en qué procesos queremos utilizar inteligencia artificial y qué nivel de autonomía estamos dispuestos a permitir? Responder esas preguntas forma parte del gobierno de la inteligencia artificial”, afirma.
Tecnología integrada a la estrategia

El área de Tecnología actúa como un articulador entre las necesidades del negocio y las capacidades tecnológicas. Su función es comprender los procesos, evaluar las alternativas disponibles y determinar cuál es la solución más adecuada para cada necesidad. En algunos casos será inteligencia artificial; en otros, una automatización convencional o una mejora en los procesos.
La incorporación de inteligencia artificial también ha requerido fortalecer las capacidades de los colaboradores. En UNACEM Ecuador y su marca de Cemento Selvalegre, el objetivo es desarrollar criterios para utilizarlas de manera responsable y convertirlas en un apoyo para el trabajo diario.
La organización mantiene programas permanentes de capacitación dirigidos tanto a equipos técnicos como a usuarios de negocio. Además de familiarizar a los colaboradores con estas tecnologías, el proceso incluye aspectos relacionados con el uso responsable de la información, los principios éticos y la identificación de nuevas oportunidades para aplicar inteligencia artificial en sus propias áreas.
Francisco Ordóñez señala que la inteligencia artificial debe entenderse como un complemento al trabajo de las personas. “Nosotros solemos decir que no buscamos robotizar a las personas. Lo que queremos desrobotizar el trabajo. De esa manera liberamos el talento humano para aquellas actividades donde realmente aporta valor: imaginar, crear, resolver problemas e innovar”, explica.
Medir el valor de la inteligencia artificial
Para la organización, incorporar nuevas capacidades también implica revisar la forma en que se evalúan los resultados y adaptar los indicadores a una operación que evoluciona con el apoyo de estas tecnologías.
“Los procesos evolucionan gracias a la inteligencia artificial, pero muchas veces los indicadores siguen siendo los mismos. Los KPI deben transformarse junto con la adopción tecnológica. La organización necesita revisar constantemente cómo está midiendo el valor que realmente captura mediante estas herramientas”, explica Francisco Ordóñez, gerente de Tecnología de UNACEM Ecuador.
Uno de los resultados más visibles se observa en el proceso productivo. La compañía utiliza tecnologías de visión por computador para analizar de manera continua las imágenes de sus líneas de producción e identificar desviaciones que podrían afectar la calidad del producto.
“Como toda empresa industrial, contamos con indicadores que miden la cantidad de producto que presenta algún tipo de defecto durante el proceso productivo. La inteligencia artificial nos ha permitido reducir ese indicador de manera importante”, señala Ordóñez. El ejecutivo explica que estas capacidades permiten detectar anomalías prácticamente en tiempo real, intervenir antes de que el problema avance en la línea de producción y fortalecer los controles de calidad durante toda la operación.
La inteligencia artificial también se ha incorporado en otros ámbitos del negocio. En seguridad industrial, por ejemplo, la organización transformó años de información técnica, procedimientos y reportes en una base de conocimiento accesible mediante asistentes conversacionales, facilitando que los colaboradores encuentren rápidamente la información que necesitan para desarrollar sus actividades.
El liderazgo conecta tecnología y negocio
Para Francisco Ordóñez, el liderazgo tecnológico también implica mantener una actitud de aprendizaje permanente. Su experiencia en investigación y tecnologías emergentes le permitió comprender que el conocimiento técnico, por sí solo, no genera resultados. La clave está en entender cómo funciona el negocio, conocer sus procesos y trabajar junto a las áreas para identificar oportunidades de mejora.
“La tecnología únicamente genera valor cuando comprende el negocio. Yo no soy especialista en producción. No soy especialista en el área comercial. Por eso converso con quienes sí lo son. Voy a la planta, comparto con los equipos comerciales y escucho a las personas que conocen esos procesos. Mi responsabilidad consiste en unir ese conocimiento del negocio con las posibilidades que ofrece la tecnología”, afirma.
Bajo esa visión, el papel de las áreas de información tecnológica y proyectos continúa evolucionando. La participación en las decisiones estratégicas, el análisis de datos y la capacidad para conectar la tecnología con los objetivos del negocio forman parte de una función que trasciende la gestión de infraestructura y acompaña la transformación de las organizaciones.
Más allá de su dimensión técnica, la tecnología se ha convertido en un motor de transformación que conecta el conocimiento del negocio con la innovación, fortaleciendo la capacidad de las empresas para responder a los desafíos del entorno, optimizar sus operaciones y generar valor sostenible.
Para Ordóñez, esta integración ha llevado a replantear incluso la forma en que se entiende la organización. “Esta integración nos permite seguir construyendo el desarrollo sostenible del Ecuador, conectando el conocimiento del negocio con la innovación, la tecnología y la gestión de proyectos para generar valor para las personas, los clientes y la industria”, concluye.

































