
Acompañar empresas de distintas industrias cambia la forma de ejercer el liderazgo tecnológico. El diagnóstico, el conocimiento del negocio y la evidencia adquieren mayor peso para orientar decisiones.
Puntos de interés
- De ejecutar a traducir decisiones
- Influir con evidencia, no con el cargo
- El criterio frente a la tecnología
Pasar de liderar el área de Tecnología dentro de una organización a acompañar estratégicamente a varias empresas significó para Vicky Ycaza, con experiencia como CIO y actualmente CIO as a Service, una nueva forma de analizar las decisiones tecnológicas y su relación con el negocio.
Su experiencia en implementaciones desarrolladas en industrias como la camaronera, carga, banano, gas, retail y cartón le permitió encontrar realidades operativas diferentes, pero también identificar situaciones que se repiten.
Una de ellas es la distancia que puede existir entre la tecnología y aquello que realmente necesita el negocio.
“Me di cuenta de que el problema casi nunca es la herramienta. Es la falta de alguien que conecte la tecnología con el negocio real”, señala.
Trabajar con diferentes organizaciones también amplió su propio aprendizaje. Cada empresa plantea necesidades, estructuras y formas de tomar decisiones particulares, mientras la interacción con sus ejecutivos aporta nuevas perspectivas que posteriormente pueden enriquecer su trabajo en otros entornos.
El cambio también modificó su papel. Al interior de una organización, el líder tecnológico participa directamente en la gestión y puede seguir una implementación en el día a día. Como asesora externa, esa capacidad de intervención cambia y obliga a fortalecer otras competencias.
De ejecutar a traducir decisiones

Para Ycaza, el rol deja de concentrarse en la ejecución y adquiere una función de traducción entre tres perspectivas: aquello que ofrece el proveedor, lo que realmente necesita la operación y lo que la gerencia está en condiciones de asumir.
La experiencia en distintas organizaciones también le ha permitido observar fortalezas y debilidades en la gestión tecnológica. Entre las primeras destaca el conocimiento operativo acumulado por profesionales que llevan varios años trabajando en las áreas de Tecnología y conocen de cerca los procesos de sus compañías.
Entre las debilidades identifica decisiones tecnológicas que avanzan sin revisar suficientemente las condiciones contractuales que las respaldan. Durante procesos de auditoría ha encontrado casos en los que los compromisos finalmente establecidos en un contrato difieren de aquello que originalmente se negoció.
Esta experiencia amplió también su visión sobre las competencias necesarias para ejercer liderazgo tecnológico. El conocimiento técnico continúa siendo importante, pero necesita complementarse con una comprensión financiera, contractual y empresarial.
“Hay que saber leer un contrato y un balance con la misma soltura que una arquitectura de sistemas”, sostiene.
Influir con evidencia, no con el cargo
Ejercer liderazgo desde fuera de la estructura organizacional plantea otro reto: construir confianza sin disponer de autoridad jerárquica sobre los equipos.
Para Ycaza, una de las primeras condiciones es conseguir que quienes forman parte de la organización perciban al asesor como integrante del equipo y no como alguien que permanecerá temporalmente.
La capacidad de influencia también cambia. La posición dentro del organigrama deja de ser el principal respaldo y la evidencia tiene mayor peso.
Esta forma de trabajar también implica comunicar situaciones que pueden resultar incómodas para la organización. Para la ejecutiva, la confianza no se construye presentando únicamente aquello que el cliente espera escuchar, sino poniendo sobre la mesa información que permita tomar mejores decisiones.
El criterio frente a la tecnología
La inteligencia artificial incorpora una nueva dimensión a esta responsabilidad. Para Ycaza, el liderazgo tecnológico necesitará desarrollar criterio para evaluar sus aplicaciones sin dejarse llevar únicamente por las posibilidades que ofrece la tecnología.
La pregunta no estará solamente en determinar qué procesos pueden automatizarse. También será necesario establecer cuáles realmente vale la pena automatizar de acuerdo con las necesidades y resultados esperados por el negocio.
La experiencia de acompañar diferentes organizaciones muestra así un cambio en la forma de ejercer el liderazgo tecnológico. La gestión directa de una operación da paso a una función donde diagnosticar, interpretar, cuestionar y sustentar recomendaciones adquiere mayor relevancia.
Para Ycaza, acompañar múltiples negocios también significa aprender de cada uno de ellos. Las industrias cambian, las necesidades son distintas y las tecnologías continuarán incorporando nuevas posibilidades. La capacidad de comprender qué necesita realmente una organización y tomar decisiones con criterio permanece como una responsabilidad central del liderazgo tecnológico.

































