
Una empresa puede mantener sus instalaciones intactas y, aun así, suspender sus operaciones por la falta de energía, el cierre de una carretera o la interrupción de un proveedor. Estas dependencias externas forman parte de los riesgos que Tecniseguros recomienda revisar en los planes de continuidad del negocio, ante las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño en Ecuador.
Los cortes de energía registrados en 2024 ocasionaron pérdidas estimadas en USD 1.916 millones a la economía ecuatoriana y redujeron en 1,4 puntos porcentuales el crecimiento del PIB, según el Banco Central del Ecuador. Los sectores más afectados fueron comercio, manufactura y servicios.
De acuerdo con el Comunicado Oficial 010-2026 del Comité Nacional ERFEN, emitido el 1 de octubre, El Niño se mantiene activo, con una alta probabilidad de crecidas y desbordamientos de ríos en el Litoral. El organismo también advierte sobre posibles aportes hídricos limitados a las cuencas que abastecen a las hidroeléctricas si persisten condiciones normales a deficitarias.
Los proveedores también forman parte del riesgo
El Informe de Adaptación Climática 2026 de Marsh, elaborado a partir de una encuesta a más de 120 organizaciones, señala que el 43 % reportó pérdidas o interrupciones por fenómenos climáticos extremos durante los últimos tres años.
El estudio muestra una diferencia en el alcance de las evaluaciones: el 91 % contempla los activos físicos, mientras que el 54 % incluye a los proveedores.
“Cuando revisamos los riesgos de una empresa, casi siempre encontramos sus instalaciones bien protegidas. Lo que pocas tienen identificado es qué pasaría si existe un riesgo sistémico o contingente en su cadena de valor”, señaló Juan Diego Pazmiño, gerente técnico de Tecniseguros.
Cinco preguntas para revisar la continuidad operativa
A partir de los riesgos identificados, Tecniseguros propone que las empresas examinen cinco aspectos de su operación:
- ¿Cuáles son los proveedores críticos y de quién dependen? Identificar los insumos y servicios cuya interrupción podría detener la actividad, así como la ubicación y las dependencias de sus proveedores.
- ¿Qué riesgos no están identificados? Revisar las amenazas que no forman parte de las evaluaciones actuales y estimar sus posibles consecuencias operativas y económicas.
- ¿Qué rutas y servicios básicos sostienen la operación? Evaluar la dependencia de energía, agua, conectividad, carreteras y puertos, junto con las alternativas disponibles ante una interrupción.
- ¿El plan de continuidad contempla fallas externas? Comprobar si existen procedimientos alternativos, responsables definidos, protocolos de comunicación y simulacros para responder a estos eventos.
- ¿Cuánto cuesta cada día de paralización? Calcular los ingresos no percibidos, gastos adicionales y obligaciones contractuales para determinar las medidas de prevención y las opciones de transferencia de riesgos.
Para las áreas de tecnología, estas revisiones también comprenden la disponibilidad de conectividad, servicios digitales, centros de datos y proveedores externos que sostienen los procesos empresariales.





























