
La modernización avanza por etapas, con desarrollo interno, automatización e integración de nuevas capacidades con los sistemas centrales.
Puntos de interés
- Las nuevas capacidades se conectan con el core
- La transición avanza por etapas
- Modernizar se convierte en una práctica continua
La modernización de aplicaciones en Generatrust comenzó por identificar qué debía cambiar y qué convenía mantener. La administradora de fondos y fideicomisos trabaja con un volumen importante de información asociada a estados financieros, rendiciones de cuentas, obligaciones regulatorias y requerimientos de cumplimiento.
Para Rogger Obregón, jefe de Sistemas y Tecnología (CIO) de Generatrust, esta estructura presentaba tres limitaciones: tiempo del equipo destinado a tareas repetitivas, poca trazabilidad y una alta dependencia de las personas. El propósito fue ganar eficiencia y control y disponer de una base tecnológica que pudiera acompañar el crecimiento de la organización.
La compañía inició un programa de modernización en el que ha combinado nuevas aplicaciones web, automatización e integración con sus sistemas centrales.
Para decidir qué camino seguir, el área de Tecnología evalúa cada caso considerando cuatro aspectos: el riesgo de intervenir el sistema, el costo de mantener la solución existente, qué tan particular es el proceso para el negocio fiduciario y la capacidad del equipo.
A partir de este análisis, Generatrust decidió mantener sus sistemas centrales e integrarlos con las nuevas soluciones. “Los sistemas centrales se integraron, no se reemplazaron. Funcionan y reemplazarlos sería un riesgo muy alto y con poco beneficio inmediato”, explica el ejecutivo.
La misma lógica se aplicó a la automatización. No todos los procesos requerían construir una nueva aplicación. Cuando la necesidad podía resolverse mediante un flujo automatizado, el equipo evitó desarrollar un sistema completo.
Esta evaluación también determina qué se construye internamente. Generatrust ha optado por desarrollo propio principalmente en aquellos procesos particulares de la actividad fiduciaria, donde una solución estándar disponible en el mercado puede requerir mayores niveles de personalización. “La herramienta se adaptó al proceso y no al revés”, resume Obregón.
Las nuevas capacidades se conectan con el core
La modernización ha incorporado aplicaciones web propias accesibles desde computadores, tablets y celulares para sustituir actividades que anteriormente se realizaban mediante hojas de cálculo o correo electrónico.
Las nuevas soluciones consumen información de la fuente oficial del sistema core, evitando duplicarla. Además, la compañía incorporó una capa de orquestación para automatizar notificaciones, recordatorios, controles de vencimiento y envíos masivos de información a clientes.
La gestión de identidad también forma parte de este proceso. Los colaboradores acceden con sus credenciales corporativas y los permisos se asignan de acuerdo con el rol de cada usuario.
En seguridad, el desarrollo considera desde su diseño controles de acceso, comunicaciones cifradas e integración mediante APIs.
La transición avanza por etapas
Desde agosto de 2025, el equipo comenzó por los procesos repetitivos y de mayor riesgo y fue entregando soluciones por etapas, en lugar de concentrar la modernización en un proyecto de varios años. Cada iniciativa tiene además un área responsable del proceso: Cumplimiento, Contabilidad, Negocios, y Administración y Finanzas definen y validan sus requerimientos, mientras Tecnología se encarga del diseño, desarrollo, implementación y soporte.

La transición mantiene temporalmente en operación los procesos anteriores hasta comprobar el funcionamiento de las nuevas soluciones.
“La regla fue no apagar nada hasta que lo nuevo estuviera probado. El proceso anterior convive a la par con la solución hasta que el usuario la valida”, sostiene Obregón.
Los resultados se observan principalmente en cuatro frentes: tiempo, trazabilidad, calidad y experiencia. Obregón señala que algunos procesos que anteriormente tomaban semanas ahora pueden resolverse en horas. En determinadas tareas, el tiempo dedicado por el equipo se redujo en más del 90 %. La automatización permite además conocer qué información se envió, a quién y cuándo, mientras la reducción de la digitación manual disminuye errores y reprocesos.
Para el ejecutivo, el objetivo de estas iniciativas no es sustituir personas, sino liberar tiempo para actividades de análisis, control y atención al cliente. “No se trata de que reemplacemos personas, sino de que el equipo deje de dedicar horas a tareas repetitivas y se enfoque en el análisis, la atención al cliente y el control”, afirma.
Una siguiente expresión de esta evolución será un portal de consulta, una herramienta que traerá nuevas ventajas a los clientes de Generatrust.
Modernizar se convierte en una práctica continua
La hoja de ruta contempla ampliar la automatización, incorporar inteligencia artificial de manera responsable, fortalecer la analítica para la toma de decisiones, mejorar la experiencia digital de los clientes, reducir deuda técnica y desarrollar nuevas capacidades en el personal.
Para Obregón, uno de los aprendizajes ha sido evitar comenzar por la transformación más grande. Su recomendación es identificar primero aquellos procesos repetitivos que generan mayor fricción y avanzar progresivamente.
“La modernización no es un proyecto que termina; es una forma de trabajar”, sostiene Obregón. Bajo esta visión, Generatrust mantiene los sistemas que continúan respondiendo al negocio, integra nuevas capacidades y transforma gradualmente los
procesos que han perdido eficiencia. La modernización avanza como una evolución continua de aplicaciones y procesos, sin perder de vista la operación que deben sostener.





























