Se trata de una tecnología que mediante sensores EMG situados en el antebrazo es capaz de detectar movimientos de los dedos, gestos y posturas. Además, la compañía de Redmond está desarrollando un sensor inalámbrico que podría ser situado en cualquier parte del cuerpo, por lo que se podrían generar controladores para todo tipo de juegos/aplicaciones.
De momento no se trata más que parte de investigación en Microsoft, pero podría derivar en productos en un futuro no muy lejano.
























