
Andrés Zurita analiza las barreras que limitan el crecimiento de los emprendimientos tecnológicos y las condiciones que pueden facilitar su llegada a mercados regionales.
Muchas startups ecuatorianas encuentran su primera barrera antes de salir del país. Construyen soluciones adaptadas a las particularidades del mercado local y descubren que, al intentar llegar a Colombia o México, su propuesta pierde competitividad. Andrés Zurita, representante de la Alianza para el Emprendimiento y la Innovación (AEI), denomina a este problema “la trampa del territorio”.
Para Zurita, una startup se diferencia de un emprendimiento tradicional por su modelo de crecimiento. Un negocio convencional suele requerir infraestructura física adicional para expandirse, mientras una solución tecnológica puede incorporar nuevos usuarios sin aumentar sus costos en la misma proporción.
Esta capacidad requiere una visión que trascienda el mercado ecuatoriano. La startup debe identificar necesidades compartidas en América Latina y desarrollar un producto que pueda adaptarse a varios países. Ecuador puede servir para probar la solución y validar su demanda, pero su diseño debería considerar desde el inicio una posible expansión regional.
El crecimiento se frena desde el inicio
Desde la experiencia de los programas de acompañamiento de la AEI, Zurita observa que el estancamiento suele producirse durante el nacimiento de la startup. Muchos fundadores adaptan el producto al mercado ecuatoriano y asumen que ese encaje puede repetirse en otros países.
Cuando buscan nuevas oportunidades fuera del territorio, descubren diferencias en las necesidades, la competencia y las condiciones comerciales. La solución requiere entonces nuevos desarrollos o cambios que retrasan su entrada al mercado.
A esta dificultad se suma la baja inversión inicial en innovación. La falta de capital semilla reduce la capacidad para fortalecer el producto y construir ventajas frente a sus competidores. Una startup que tarda demasiado en validar y mejorar su propuesta puede perder oportunidades frente a empresas con mayor financiamiento.
Zurita considera que los fundadores también necesitan preparar la estructura empresarial para atraer inversión y operar en distintos territorios. El producto, el equipo y la organización deben crecer de manera coordinada.
La mentalidad de producto transfronterizo implica resolver problemas comunes en la región hispanohablante. La cercanía cultural y lingüística puede facilitar la expansión, pero la startup necesita comprobar que la necesidad existe y que su solución mantiene valor fuera de Ecuador.
Los inversionistas buscan operación real
El acceso a financiamiento privado ha mejorado con la participación de redes de inversionistas ángeles que apoyan los primeros pasos del talento local. La mayor brecha permanece en las etapas nacientes, cuando los emprendimientos todavía no cuentan con suficientes resultados para atraer capital.
Zurita plantea que el financiamiento público puede contribuir a reducir el riesgo durante esa fase y facilitar la llegada posterior de inversión privada. Las políticas deberían distinguir entre el microemprendimiento de subsistencia y las empresas innovadoras con capacidad de crecer rápidamente.
Los criterios de inversión también han cambiado. “La era del crecimiento subsidiado ha terminado”, señala Zurita. Los inversionistas buscan startups que ya operen en el mercado, trabajen con clientes y demuestren que su producto resuelve una necesidad concreta.
La evaluación también considera al equipo fundador. La capacidad de escuchar, trabajar de manera conjunta y ajustar la propuesta cuando el mercado lo exige influye en las decisiones de inversión. Una idea atractiva pierde valor si el equipo no puede responder a los cambios o incorporar los aprendizajes de los clientes.
La conexión con grandes empresas aporta validación, ingresos y conocimiento del mercado. Zurita considera que este esfuerzo requiere apertura de ambas partes. Las organizaciones deben generar espacios para probar tecnologías desarrolladas por terceros, mientras las startups necesitan comprender las condiciones reales de la operación empresarial.
El objetivo es superar la etapa experimental. Un piloto permite comprobar la utilidad de una solución, pero la startup necesita convertirlo en una implementación, un contrato o una relación comercial que pueda sostenerse y ampliarse.
La IA abre oportunidades desde las industrias locales
Zurita describe a la inteligencia artificial como “un gran democratizador de oportunidades”. Un equipo reducido puede automatizar tareas y ejecutar operaciones que anteriormente requerían estructuras más amplias. Esto permite acelerar el desarrollo de productos y alcanzar ingresos con mayor rapidez.
Para Ecuador, la oportunidad se encuentra en la IA vertical: soluciones especializadas en actividades donde el país ya dispone de experiencia y conocimiento. Sectores como camarón, banano y logística pueden aportar datos, procesos y problemas concretos sobre los cuales desarrollar productos tecnológicos.
La combinación de algoritmos, información propia y conocimiento productivo puede generar modelos de negocio difíciles de replicar. La ventaja no proviene únicamente del uso de IA, sino de comprender las particularidades de cada industria y convertirlas en una solución aplicable dentro y fuera del país.
Otra posibilidad está en las empresas de base científica. La vinculación entre universidades y mercado puede transformar investigaciones en empresas, patentes y productos. La AEI trabaja en esta línea mediante AEI SciTech y su Hub de Innovación, donde las iniciativas pueden madurar y relacionarse con corporaciones.
Para Zurita, Ecuador debe asumirse como un laboratorio de posibilidades y aprovechar su diversidad, talento y experiencia productiva. A esto deben sumarse normas que faciliten la inversión de capital de riesgo y mecanismos que permitan atraer y conservar talento tecnológico.
El crecimiento de las startups ecuatorianas dependerá de su capacidad para construir productos regionales, acceder a inversión temprana y relacionarse con empresas. La tecnología ofrece las herramientas, pero la posibilidad de escalar comienza con una visión que vaya más allá del mercado local.
























