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“Este reto es más grande, y no hay maestría que te enseñe”

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CARLOS ÁLVAREZ
Gerente Corporativo de Tecnología de
Edimca y Aglomerados Cotopaxi.

Con un récord académico sobresaliente, Carlos Álvarez ha tenido una trayectoria profesional de 20 años, en distintas industrias multinacionales y locales  en el sector petrolero, minero, agroindustrial y de retail. Actualmente, es el Gerente Corporativo de Tecnología de Edimca y Aglomerados Cotopaxi.

A los 13 años, conoció lo que sería su pasión y uno de sus grandes amores: la  tecnología. Como estudiante desatacado de la carrera de ingeniería de Sistemas  de la  Politécnica Nacional trabajó en el laboratorio y empezó como profesional desarrollando sistemas. 

Las oportunidades laborales enriquecieron el expertise y liderazgo de Carlos. De sus mentores aprendió a aplicar el conocimiento tecnológico en  el plano laboral,  afianzar sus fortalezas y asumir su primera jefatura en una industria multinacional de consumo. Pero hay algo que influyó profesionalmente, en la vida de Carlos, “la maestría me cambió la forma de ver el mundo”, “aprendí que para liderar un departamento de tecnología con éxito es necesario tener conocimientos de negociación, estrategia, marketing, finanzas y otros  conocimientos distintos a tecnología”. 

Esas habilidades no tecnológicas, también las desarrolló durante su gestión como gerente de IT en la industria minera. Carlos Álvarez, vivió dos momentos de la cultura corporativa de Ecuacorriente. Pese a ser el mismo negocio, dice,  las expectativas de IT eran radicalmente distintas debido a la idiosincrasia cultural. Con el cambio de accionistas “aprendí a ser flexible a nuevas formas de gobierno corporativo y a reinventarnos totalmente”.

Con habilidades soft fortalecidas, aceptó hace cuatro años nuevas metas,  liderar la gerencia corporativa de TI de Edimca y Aglomerados Cotopaxi, compañías pertenecientes al sector agroindustrial y de retail, donde la tecnología tiene un rol más protagónico. Su papel es también estratégico y forma parte de los comités ejecutivos gerenciales de ambas empresas.

Antes, de gestionar el área, tuvo tres meses de inducción del negocio, conociendo la operación de los centros de distribución, visitando clientes.   “Una vez más, comprobé que lo más importante de un líder de IT  es entender con claridad el negocio en el que te encuentras”

Con las ideas frescas que traía de otras industrias, tuvo la posibilidad de aplicarlas. 

“Dejamos la idea de comprar poder de cómputo y trasladamos el ERP a una nube privada aplicando prácticas de gobierno de tecnología con Cobit e ITIL y que es considerado actualmente un caso de éxito”.  

La motivación que impulsa profesionalmente a Carlos es su pasión y el amor a primera vista que desde niño tuvo por la tecnología y que con el tiempo se ha consolidado. La tecnología es mi pasión, dice emocionado.

Carlos Álvarez está convencido que ha llegado hasta donde está, gracias a Dios, “Él es mi principio y fin”, además, de sus padres, Graciela y Ernesto, quienes le enseñaron la disciplina, y a relacionarse exitosamente con las personas. 

“Tuve la influencia de mi abuelo materno Guillermo  quien me exigía al máximo a alcanzar metas estudiantiles”. “Mi madre me enseñó la importancia de ser sobresaliente en lo que haga”. Pero también le debo a mi esposa Mayra, ella me enseña a mantenerme humano, y responder como un líder empático con mis colaboradores, señala el ejecutivo.

Amelia, Antonella y Emilia, en cambio son el motor y el más importante desafío que tiene Carlos. “Combinar el mundo laboral con el de ser padre, es realmente la parte más interesante de la vida.

En la sala de cuidados intermedios del hospital, Carlos Álvarez se convirtió en un “papá canguro” durante tres horas, con la misión más importante de su vida: enseñar a su hija a respirar.

“Mientras la acurrucaba con mis brazos sobre mi pecho, ella sentía mi respiración, mi corazón, mis pulmones  y los sincronizó con ellos, y aprendió a respirar”. 

Aunque vivimos momentos duros, entendí que los hijos son la mayor bendición y lo más importante es la familia, indica Álvarez.

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