
Hugo Treviño, Business Development Manager para México, Centroamérica y el Caribe de FARGO en HID
Cuando una organización decide renovar sus credenciales corporativas, suele concentrar la atención en el diseño, los colores, el logotipo o el tipo de impresión. Sin embargo, también debe definir el nivel de seguridad del holograma, una elección vinculada con el riesgo de falsificación o manipulación.
Las identidades físicas y digitales avanzan hacia modelos de convivencia. En ese esquema, una debilidad en el documento físico puede afectar otros componentes de la gestión de identidad.
La pregunta no debería ser únicamente si la credencial debe incorporar un holograma, sino qué nivel de protección responde a los riesgos de cada organización.
En América Latina, empresas, universidades, hospitales y entidades gubernamentales buscan reforzar la autenticación de su personal sin complicar la experiencia de uso. La respuesta no siempre está en incorporar la tecnología más compleja, sino en elegir el nivel de seguridad adecuado para el entorno operativo.
Tres niveles de seguridad holográfica
Aunque el holograma suele asociarse con una única tecnología, existen distintos niveles de protección, cada uno orientado a necesidades específicas de autenticación.
Nivel 1: seguridad visible
Es el tipo de holograma que puede verificarse a simple vista. Al inclinar la credencial aparecen cambios de color, movimiento o efectos visuales que permiten confirmar su autenticidad sin herramientas adicionales.
Este nivel se utiliza en credenciales de colaboradores, estudiantes o visitantes porque facilita una verificación inmediata.
Un guardia de seguridad, un recepcionista o un colaborador puede identificar una credencial sospechosa en pocos segundos, reduciendo la posibilidad de que una copia impresa o una reproducción básica pase inadvertida.
Nivel 2: seguridad encubierta
En este caso, las características de autenticación permanecen ocultas para el usuario cotidiano y solo pueden verificarse mediante herramientas específicas, como luz ultravioleta, lentes especiales o dispositivos diseñados para revelar elementos invisibles.
Este nivel añade una segunda capa de protección sin alterar el uso diario de la credencial.
Nivel 3: seguridad forense
Es el nivel más alto de autenticación y se utiliza en documentos que requieren validaciones rigurosas, como pasaportes, documentos nacionales de identidad o determinadas licencias oficiales.
Su verificación requiere equipos especializados y personal capacitado, por lo que suele destinarse a aplicaciones gubernamentales o documentos sometidos a controles de mayor exigencia.
La seguridad debe responder al riesgo
Una credencial no es más segura únicamente por incorporar un sistema de protección más complejo. La elección debe partir de la amenaza que se busca prevenir.
Entre los riesgos más habituales están el uso de copias impresas, reproducciones de baja calidad o credenciales manipuladas.
En esos casos, las características visibles permiten realizar una primera validación de manera rápida.
Esta verificación resulta útil en edificios corporativos, campus universitarios, plantas industriales o centros hospitalarios, donde cientos o miles de personas pueden ingresar diariamente y las decisiones deben tomarse sin detener el flujo operativo.
Cuando el diseño también protege
El holograma cumple además una función dentro del diseño de la credencial.
Los efectos tridimensionales, los cambios de color y la sensación de movimiento incorporan elementos que una impresión convencional tiene mayores dificultades para reproducir.
El diseño puede convertirse así en parte del mecanismo de autenticación.
Tecnologías como la impresión de retransferencia o alta definición permiten mantener una reproducción uniforme incluso en tarjetas con chips o antenas internas, integrando elementos visuales y de seguridad.
En sectores como gobierno, salud, educación superior o corporaciones, esta combinación permite relacionar identificación visual y autenticación.
La combinación de elementos
En lugar de depender de un solo elemento de seguridad, las credenciales pueden integrar varias características visibles que dificultan su reproducción.
Entre ellas pueden encontrarse:
- efectos de cambio de imagen;
- elementos cinéticos con sensación de movimiento;
- cambios de color tipo arcoíris;
- patrones de líneas finas o guilloché;
- imágenes de alta resolución integradas al laminado.
Cuando estos elementos se utilizan de manera conjunta, quien verifica la credencial dispone de varios indicadores para confirmar su autenticidad.
También pueden incorporarse características de seguridad encubierta, como microtexto o elementos visibles únicamente bajo luz ultravioleta, para añadir una segunda instancia de verificación.
Un equilibrio entre seguridad y experiencia
De acuerdo con el Informe 2026 sobre el Estado de la Seguridad y la Identidad de HID, el 80 % de las organizaciones prevé operar en un entorno híbrido durante los próximos cinco años, donde convivirán credenciales físicas y digitales.
En ese esquema, la credencial física seguirá formando parte de los mecanismos de identificación de muchas organizaciones.
Elegir el nivel adecuado de seguridad holográfica implica revisar el riesgo, el entorno de uso y el tipo de validación requerido.
La decisión debe equilibrar la velocidad de autenticación, la protección frente al fraude y la facilidad de uso de la credencial.
Cuando la seguridad forma parte del diseño, la credencial pasa a integrarse dentro de una estrategia más amplia de identidad y acceso.


































