
Esri incorpora inteligencia artificial, modelos predictivos y agentes geográficos en ArcGIS para ampliar el uso de los Sistemas de Información Geográfica. La tecnología ya se aplica en la gestión de incendios, análisis de riesgos naturales, protección de infraestructura y planificación territorial.
Los Sistemas de Información Geográfica, SIG, dejaron hace tiempo de ser herramientas utilizadas únicamente para elaborar mapas. Su evolución los está llevando hacia un terreno mucho más amplio: combinar ubicación, datos, inteligencia artificial y analítica para comprender lo que ocurre en un territorio y anticipar lo que podría suceder.
Esa transformación fue uno de los ejes presentados por Esri durante su encuentro 2026, donde la compañía mostró nuevas capacidades de su plataforma ArcGIS y diferentes aplicaciones de inteligencia artificial geoespacial.
Dairo González, gerente de Tecnología para Esri Colombia y Esri Ecuador, explica que una de las principales evoluciones está en la incorporación de modelos, asistentes y agentes de inteligencia artificial capaces de interactuar con información geográfica.
El cambio más visible está en la forma de consultar los datos. Los denominados agentes geográficos permiten que un usuario pueda hacer preguntas utilizando lenguaje natural y obtener respuestas basadas en información territorial, sin necesidad de dominar todas las herramientas técnicas tradicionalmente asociadas a un SIG.
Esto abre el uso de la tecnología a perfiles que van más allá de los especialistas que construyen mapas o capas geográficas.
De herramienta técnica a soporte para decisiones
Los SIG mantienen una fuerte base de usuarios técnicos, pero su alcance se ha extendido hacia gerentes, directores y ejecutivos que necesitan comprender cómo una determinada situación puede afectar una operación, una ciudad, una infraestructura o una población.
La ubicación agrega contexto a los datos.
Saber que existe un incendio, por ejemplo, es información relevante. Pero conocer exactamente dónde se encuentra, hacia dónde se desplaza, qué infraestructura está cerca, qué población podría verse afectada y qué recursos están disponibles cambia completamente la capacidad de respuesta.
Ese es uno de los principales aportes de la inteligencia geoespacial: relacionar distintas fuentes de información a través de su ubicación para facilitar una lectura más completa de una situación.
Para González, esta capacidad convierte a la plataforma en una tecnología transversal, con aplicaciones que pueden extenderse desde gobiernos y servicios públicos hasta empresas privadas de diferentes industrias.
Incendios: datos satelitales para actuar más rápido
Una de las aplicaciones más concretas está en la gestión de incendios forestales.
Esri integra dentro de sus soluciones información proveniente de sistemas satelitales como MODIS y VIIRS de la NASA, que permiten identificar focos de calor y observar cambios sobre el territorio.
Estos datos pueden ser utilizados por cuerpos de bomberos, organismos de emergencia y otras instituciones para visualizar dónde se están generando incendios y monitorear su evolución.
La diferencia frente a un mapa convencional está en la integración de información prácticamente en tiempo real con otras capas de datos: carreteras, fuentes de agua, zonas pobladas, infraestructura crítica o recursos disponibles para atender una emergencia.
El resultado es una visión territorial que ayuda a priorizar acciones y asignar recursos.
La tecnología, sin embargo, no se limita a reaccionar cuando el evento ya ocurrió.
Anticiparse al riesgo
Otro de los avances está en el desarrollo de modelos predictivos que utilizan información histórica para identificar patrones y proyectar posibles escenarios.
Frente a fenómenos como El Niño, por ejemplo, la información de años anteriores puede combinarse con variables geográficas y climáticas para determinar cuáles áreas presentan una mayor vulnerabilidad.
Esto permite identificar zonas donde podrían producirse inundaciones, afectaciones a infraestructura o riesgos para fuentes de agua y otros recursos.
La misma lógica puede aplicarse al análisis de amenazas relacionadas con terremotos, eventos climáticos o diferentes tipos de desastres naturales.
La capacidad predictiva modifica la manera en que las organizaciones pueden aproximarse al riesgo. En lugar de actuar únicamente después de una emergencia, los datos permiten diseñar escenarios y tomar medidas preventivas.
Para empresas y organismos públicos, esto puede significar decidir dónde reforzar infraestructura, qué activos requieren mayor protección, cómo planificar rutas de evacuación o dónde concentrar recursos.
La IA también aprende geografía
La incorporación de inteligencia artificial dentro de ArcGIS busca simplificar el análisis de grandes volúmenes de información geográfica.
Los modelos pueden ayudar a encontrar patrones, clasificar información y apoyar determinados procesos de análisis. A esto se suman asistentes y agentes que facilitan la interacción con la plataforma.
La idea es reducir la distancia entre una pregunta de negocio y el análisis técnico necesario para responderla.
Un directivo podría, por ejemplo, consultar qué instalaciones se encuentran dentro de una determinada zona de riesgo o cuáles regiones presentan determinadas condiciones y recibir una respuesta construida a partir de la información disponible.
Esto no elimina la necesidad del especialista geoespacial. Al contrario, aumenta la importancia de contar con datos confiables, modelos adecuados y profesionales capaces de interpretar correctamente los resultados.
Pero sí permite que el conocimiento generado por esos especialistas llegue con mayor facilidad a quienes deben tomar decisiones.
Crear conocimiento geográfico desde las aulas
La expansión de estas tecnologías plantea también un desafío relacionado con el talento.
Esri mantiene alianzas con universidades y desarrolla iniciativas orientadas a ampliar el conocimiento sobre geografía digital y herramientas geoespaciales.
Parte de esta estrategia incluye licenciamiento para instituciones educativas y acceso a herramientas que permiten que estudiantes comiencen a trabajar con mapas digitales, datos y análisis territorial desde etapas tempranas de su formación.
El objetivo es que el uso de información geográfica deje de estar restringido a determinadas carreras o profesiones.
En un escenario donde cada vez más decisiones dependen de conocer dónde están las personas, los activos, los riesgos o los recursos, la capacidad de interpretar información territorial se convierte en una competencia aplicable a diferentes disciplinas.
Ecuador dentro de la estrategia regional
Esri mantiene una operación establecida en Ecuador, con presencia física en Quito y equipos técnicos en Quito y Guayaquil, mientras parte de la coordinación regional se realiza desde Colombia.
La operación local busca acompañar tanto proyectos empresariales como iniciativas vinculadas al sector público, educación y gestión territorial.
La evolución de ArcGIS y la incorporación de inteligencia artificial muestran, además, un cambio de fondo en la propia naturaleza de los SIG.
El mapa sigue siendo importante, pero ya no es el resultado final.
Ahora puede convertirse en la interfaz para combinar información, detectar relaciones, visualizar riesgos, proyectar escenarios y apoyar decisiones.





























