El caso lo había iniciado Apple cuando presentó una denuncia contra una pequeña empresa de Sidney que quería comercializar una línea de productos llamada DOPi, consistente en fundas para Mac y otros productos de Apple.
Según Cupertino, el nombre recordaba demasiado al iPod (son las mismas letras a la inversa) y jugaba con el mismo impacto visual de la i minúscula que los productos de la compañía, tal y como informa The Sidney Morning Herald. Por ello, quería bloquear su uso.
El tribunal no le ha dado la razón, por lo que la australiana podrá continuar con la comercialización de sus productos DOPi llamándolos de tal modo.
























