Por Gustavo Vaca, subgerente de Soluciones de Negocio IT, Banco General Rumiñahui

Ejes de análisis
- Una transformación progresiva
- Desacoplar para ganar flexibilidad
- Reducir el tiempo de respuesta del negocio
- Arquitecturas más modulares y conectadas
La velocidad con la que una institución financiera puede desarrollar un producto, incorporar un canal o integrarse con un nuevo servicio depende también de la capacidad de respuesta de sus sistemas centrales. Los tiempos prolongados para desarrollar productos y servicios, la complejidad de las integraciones y las dificultades para incorporar nuevas funcionalidades son señales para evaluar la modernización del core.
Los sistemas core tradicionales operan sobre arquitecturas centralizadas y altamente acopladas. Estas características pueden limitar la incorporación de nuevas capacidades y dificultar la integración con otros sistemas y servicios. La modernización busca reducir estas restricciones y acompañar la velocidad con la que el negocio necesita desarrollar productos, servicios e integraciones.
La transformación tiene una condición crítica: los sistemas que se busca modernizar sostienen la operación de la institución. La estrategia de negocio, la estrategia tecnológica y la transformación organizacional deben estar alineadas para definir el estado objetivo, identificar las brechas frente a la situación actual y establecer un roadmap.
Este análisis permite determinar qué componentes continúan respondiendo a las necesidades de la organización, cuáles requieren cambios y qué capacidades pueden evolucionar de forma independiente. Modernizar el core no implica necesariamente sustituir toda la plataforma existente.
Una transformación progresiva
El reemplazo completo de un core puede representar costos elevados, complejidad y riesgos. Una alternativa es desacoplar funcionalidades de manera progresiva y modernizar los componentes según su prioridad e impacto.
Los componentes que continúan cumpliendo su función pueden mantenerse mientras se incorporan nuevas capacidades. El proceso debe ejecutarse de forma gradual y controlada para minimizar riesgos y mantener la estabilidad de la operación.
El desafío consiste en equilibrar Run the Business y Change the Business. La institución necesita mantener los sistemas y servicios que soportan la operación mientras desarrolla las capacidades tecnológicas que requiere el negocio.
El roadmap establece las capacidades que requieren intervención y el orden para abordarlas. Las brechas identificadas, el estado objetivo y el impacto de cada componente sobre el negocio permiten establecer las prioridades de modernización.
El proceso puede incorporar arquitecturas más modulares y distribuidas, plataformas resilientes, escalables y de alta disponibilidad, además de nuevas capacidades de integración y datos. Cada institución define estos cambios de acuerdo con sus necesidades y con el modelo tecnológico que busca desarrollar.
Desacoplar para ganar flexibilidad
Una parte de la modernización consiste en desacoplar funcionalidades concentradas tradicionalmente en el core. Las arquitecturas centralizadas y monolíticas generan dependencias entre componentes que pueden dificultar su evolución independiente.
La parametrización permite gestionar productos, reglas, condiciones comerciales y esquemas de precios con mayor flexibilidad. De esta forma, determinados cambios pueden realizarse con menor dependencia de desarrollos complejos sobre los sistemas centrales.
Las APIs permiten exponer capacidades del core para utilizarlas desde diferentes canales y servicios, reutilizarlas e integrarlas con otros sistemas. Este modelo reduce el nivel de acoplamiento entre las funcionalidades y la plataforma central.
La estandarización facilita la interacción entre sistemas. Marcos como BIAN y estándares ISO establecen modelos comunes para integración y mensajería, tanto entre plataformas internas como en la conexión con actores externos.
La interoperabilidad permite conectar estas capacidades con fintech, socios y otros ecosistemas digitales. La institución puede incorporar nuevos servicios y canales sin concentrar todas las funcionalidades dentro de una misma plataforma.
Reducir el tiempo de respuesta del negocio
La modernización del core también busca reducir el time to market. La parametrización de productos y el desacoplamiento de funcionalidades permiten introducir cambios con menor dependencia de desarrollos complejos sobre los sistemas centrales.
Productos, canales y nuevas funcionalidades pueden incorporarse con mayor flexibilidad cuando determinadas capacidades se modifican o integran sin intervenir extensamente el core. Las APIs y la interoperabilidad también permiten conectar a la institución con fintech, socios y otros participantes para desarrollar servicios y alianzas.
Estas capacidades reducen los tiempos requeridos para modificar productos, incorporar canales o desarrollar integraciones. Tecnología puede responder con mayor rapidez a las necesidades del negocio y a los cambios en las expectativas de los clientes.
La arquitectura de datos forma parte de las capacidades que pueden incorporarse progresivamente. Los repositorios corporativos y las herramientas analíticas fortalecen el uso de la información y permiten avanzar hacia modelos de gestión apoyados en datos, sin esperar la sustitución completa del core.
Arquitecturas más modulares y conectadas
Los cores evolucionan hacia arquitecturas más modulares, distribuidas y flexibles. El desacoplamiento permite desarrollar y modificar capacidades de manera independiente, manteniendo su integración con los sistemas centrales.
Esta configuración facilita la conexión con fintech, marketplaces, comercio electrónico y otros ecosistemas, además de la incorporación de nuevas funcionalidades alrededor de las plataformas existentes. Las prioridades definidas en el roadmap determinan qué capacidades se incorporan o modernizan.
Las arquitecturas resilientes, escalables y de alta disponibilidad soportan estos cambios y ayudan a mantener la estabilidad de la operación durante el proceso de modernización.
La transformación también incluye procesos, cultura y capacidades de las personas. El desarrollo tecnológico debe acompañarse de cambios organizacionales que permitan responder a las nuevas necesidades de la institución.
En Ecuador, las instituciones financieras han incrementado sus inversiones tecnológicas y fortalecido sus canales digitales. El sector todavía presenta diferencias frente a mercados más avanzados de la región, mientras los clientes demandan mayor velocidad, personalización y mejores experiencias digitales.
Cada institución debe definir el estado al que necesita llegar, identificar las brechas y establecer su ruta de transformación. El reemplazo integral del core no es la única alternativa. El desacoplamiento progresivo, la parametrización, las APIs, la modularidad y la interoperabilidad permiten modernizar componentes según las necesidades del negocio y mantener la estabilidad de la operación.
El equilibrio entre Run the Business y Change the Business concentra el desafío: mantener las capacidades que sostienen la operación y desarrollar progresivamente aquellas que permitan responder con mayor rapidez a productos, canales, integraciones y necesidades del cliente.






















