
Los pagos instantáneos en América Latina pasaron de 620 millones de operaciones en 2017 a 79.800 millones en 2024. Actualmente representan cerca del 45 % de los pagos digitales minoristas de la región y podrían alcanzar el 60 % en 2030.
El crecimiento exige que las instituciones financieras revisen la disponibilidad de sus servicios, sus procesos operativos, la gestión de varios rieles y la integración con los sistemas centrales.
El informe Rieles de pago en América Latina: la infraestructura que impulsa la economía digital, elaborado por Temenos y PCMI, analiza estos cambios a partir de entrevistas con ejecutivos de pagos, tecnología, producto y estrategia de ocho instituciones financieras de siete países.
El estudio sostiene que conectarse a un sistema de pagos instantáneos es solo una parte del proceso. Las instituciones también deben operar de manera continua, incorporar nuevos servicios y gestionar el aumento de transacciones sin incrementar la complejidad.
“Lo que empieza a marcar diferencias es la capacidad de operar sobre ese riel con eficiencia, incorporar nuevos servicios sin aumentar la complejidad y responder a una dinámica que ya funciona en tiempo real”, señaló Leonardo Amortegui, consultor sénior de Soluciones para Latinoamérica de Temenos.
El ejecutivo añadió que las instituciones que consideran la integración como la meta final pueden avanzar más lentamente que los competidores digitales que no dependen de sistemas legados.
Conectarse a los rieles de pago, especialmente los instantáneos, es en gran medida una cuestión técnica, un producto claro y una fecha de lanzamiento, pero competir y mantenerse competitivo en esos rieles es un desafío completamente distinto. El informe identifica cinco puntos a considerar:
- La obligación de estar siempre disponible: los equipos tradicionales de tesorería y operaciones se diseñaron en torno a la previsibilidad: ventanas de procesamiento por lotes, cortes bien definidos para el settlement y pausas naturales los fines de semana y feriados. Los pagos instantáneos rompen este paradigma. Además, la disponibilidad 24/7 elimina las pausas operativas y exige vigilancia continua frente al fraude y los ciberataques
- El rediseño operativo para un entorno continuo: la administración de personal, supervisión, gestión de excepciones y respuesta a incidentes deben adaptarse a una operación que no se detiene. Los procesos manuales que antes se realizaban durante la noche ya no satisfacen expectativas medidas en segundos. En varios mercados de la región, este desafío se agrava por un problema estructural de talento especializado.
- La operación en un ecosistema de múltiples rieles: los pagos instantáneos no corren sobre un único canal: ACH para pagos masivos, LBTR para transferencias de alto valor y SWIFT para movimientos transfronterizos coexisten con rieles basados en tarjetas y corredores alternativos en constante expansión. Cada riel opera con sus propios estándares de mensajería, plazos de liquidación, obligaciones de cumplimiento y estructura de comisiones.
- El enrutamiento inteligente entre rieles no puede gestionarse manualmente: muchas instituciones de la región siguen operando sistemas separados para cada riel, con controles, flujos y procesos de reconciliación propios. La consecuencia directa es una fricción que crece con el volumen: conciliaciones más complejas, excepciones más frecuentes y modos de fallo que se multiplican. “Lo que observamos constantemente es que los bancos utilizan soluciones de pago independientes y que cada una de ellas funciona como un mundo aparte. Durante años esta fragmentación fue manejable, pero la creciente complejidad de los ecosistemas de pago está haciendo cada vez más evidente su costo operativo”, afirma Leonardo Amortegui.
- El core bancario legado no fue diseñado para sostener los rieles rápidos: los pagos instantáneos exigen contabilidad en tiempo real, controles de fraude al instante, verificaciones AML y KYC en vivo y gestión continua de liquidez. Los core legados, construidos sobre una lógica de lotes, no pueden responder. Más que un reto del core bancario, los pagos instantáneos exigen que toda la infraestructura operativa del banco esté preparada para responder en tiempo real.





























