
Desde la Dirección de Tecnología de CEDIA, Flavio Rodríguez lidera una estrategia de servicios tecnológicos que fortalece la investigación, la innovación y la transformación digital de las instituciones de educación superior.
Trayectoria y liderazgo
- De los primeros días de internet a una red académica nacional
- Liderar un ecosistema, no solo una infraestructura
- Construir tecnología desde las necesidades de las universidades
- Tecnología con propósito
Para Flavio Rodríguez, explicar su trabajo nunca ha sido una cuestión de cargos o tecnologías. Cuando sus hijos le preguntan a qué se dedica, responde con una frase sencilla: “Yo hago posible que ustedes estudien”
La respuesta suele generar una nueva pregunta. Él no trabaja en una universidad. Sin embargo, desde CEDIA contribuye a que más de 45 instituciones de educación superior cuenten con infraestructura, conectividad y servicios tecnológicos que respaldan sus procesos de enseñanza, investigación e innovación.
De los primeros días de internet a una red académica nacional

Ingeniero en Sistemas por la Universidad de Cuenca y con una maestría en Telemática por la Universidad del Azuay, Rodríguez inició su carrera cuando ETAPA emprendía uno de los proyectos tecnológicos que cambiarían la conectividad de la ciudad: la implementación del servicio de internet.
Aquella experiencia no solo significó participar en el despliegue de infraestructura. También implicó comprender cómo una decisión tecnológica puede transformar la manera en que una comunidad se comunica y accede a la información.
Durante los 16 años que permaneció en ETAPA asumió distintas responsabilidades, desde la administración técnica de la provisión de internet hasta la subgerencia y gerencia de Telecomunicaciones. En ese período fue testigo de la evolución desde las conexiones telefónicas hasta la fibra óptica y la incorporación de nuevos servicios digitales.
En 2017 asumió un nuevo reto al incorporarse a CEDIA. El cambio representó pasar de una empresa pública de telecomunicaciones a una organización privada sin fines de lucro cuyo propósito es fortalecer el ecosistema académico ecuatoriano mediante tecnología.
El principal desafío al incorporarme fue aportar en desarrollar una red propia de CEDIA que conectara a las universidades del país y permitiera enlazarlas tanto a nivel nacional como internacional.
Una vez alcanzado ese objetivo comenzaron nuevos objetivos tecnológicos. “En CEDIA empezamos a trabajar en servicios de nube, desarrollando una nube privada para las universidades; fortalecimos la seguridad mediante la creación del Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) y el fortalecimiento del CSIRT; posteriormente incorporamos nuevos servicios y, más recientemente, el reto ha sido integrar la inteligencia artificial dentro del portafolio tecnológico”.
Liderar un ecosistema, no solo una infraestructura

Actualmente lidera la Dirección de Tecnología de CEDIA, que integra cuatro grandes frentes: conectividad, servicios en la nube, ciberseguridad e inteligencia artificial.
Aunque su responsabilidad abarca múltiples disciplinas tecnológicas, Rodríguez considera que el principal desafío no está en la infraestructura, sino en las personas.
Su prioridad ha sido conformar equipos especializados, fomentar espacios donde surjan nuevas ideas y combinar el conocimiento interno con alianzas estratégicas que permitan incorporar tecnologías de manera sostenible.
Considera que la especialización, la formación continua y la capacidad para trabajar junto a aliados estratégicos han permitido construir un portafolio que hoy supera los 85 servicios, todos desarrollados bajo un modelo de reinversión para responder a las necesidades de las instituciones miembros.
“Contamos con un equipo sólido, tanto desde el punto de vista profesional como humano. Tenemos especialistas en conectividad, ingenieros certificados en redes, expertos en infraestructura para servicios de nube y profesionales dedicados a la seguridad de la información, muchos de los cuales iniciaron su carrera en conectividad y posteriormente se especializaron en ciberseguridad”.
Señala que otro aspecto de la gestión ha sido establecer alianzas con proveedores de clase mundial como socios estratégicos. “La filosofía que ha guiado nuestro trabajo desarrollar capacidades internas cuando es posible y, cuando se requiere conocimiento especializado, apoyarnos en aliados estratégicos que nos permitan incorporar nuevas soluciones y generar valor para las instituciones a las que prestamos servicios. Ese ha sido el principio sobre el cual hemos construido nuestro portafolio tecnológico”.
Construir tecnología desde las necesidades de las universidades
Una de las características que distingue su forma de gestionar la innovación es que los nuevos servicios no nacen únicamente del análisis tecnológico. “Buscamos que las universidades trabajen juntas”, dice el ejecutivo.
A través de encuentros como CIO University, CEDIA mantiene un diálogo permanente con directores de tecnología, investigadores y autoridades académicas para conocer sus prioridades y transformar esas necesidades en nuevos servicios.
Ese proceso le permitió a CEDIA, por ejemplo, desarrollar un Centro de Operaciones de Seguridad especializado para instituciones de educación superior, con capacidades adaptadas a las particularidades del entorno universitario, donde los periodos de admisión y exámenes incrementan la exposición a ataques informáticos.
La misma lógica guía ahora la estrategia de inteligencia artificial.
En lugar de promover únicamente herramientas aisladas, señala que CEDIA trabaja por ejemplo en infraestructura compartida basada en tecnología de NVIDIA para que las universidades puedan investigar, experimentar y desarrollar proyectos sin realizar inversiones individuales de gran escala. Paralelamente, a través del área que dirige el CTO, la entidad impulsa capacidades de IA sobre plataformas como Moodle para apoyar tanto a docentes como al seguimiento del aprendizaje de los estudiantes.
Tecnología con propósito
Después de más de dos décadas de trayectoria, Rodríguez reconoce que la mayor satisfacción no proviene de desplegar una red, implementar un centro de datos o incorporar inteligencia artificial. “Proviene de entender que la infraestructura tecnológica puede convertirse en un habilitador del conocimiento”.
Esa idea explica por qué insiste en que la tecnología debe observarse como un ecosistema donde infraestructura, personas, innovación y colaboración avanzan de manera conjunta.
Para Flavio Rodríguez, su trabajo abre posibilidades de crear las condiciones para que miles de estudiantes, investigadores y docentes desarrollen conocimiento. Y, para él, ese sigue siendo el mayor valor que puede aportar la tecnología.

































