
Un correo que parece enviado por el jefe, una factura pendiente o un enlace para cambiar una contraseña pueden formar parte de la rutina laboral. También pueden ser la puerta de entrada a un ataque informático.
Durante el último año, el 52,7% de las organizaciones latinoamericanas detectó intentos de ciberataque, según el ESET Security Report Latinoamérica 2026. El dato más preocupante, sin embargo, es que muchas empresas podrían haber sido atacadas sin saberlo.
El 15,4% no puede confirmar si sufrió un incidente. Además, entre quienes no detectaron ataques, una de cada cuatro organizaciones admite que estos pudieron ocurrir sin ser identificados por falta de tecnología. El informe estima que cuatro de cada diez empresas carecen de la capacidad analítica necesaria para conocer su exposición real.
Protección reactiva
El estudio reunió respuestas de más de 1.500 profesionales pertenecientes a 962 organizaciones de diez países. Su principal conclusión es que la seguridad continúa siendo mayoritariamente reactiva: muchas empresas actúan cuando el problema ya apareció, en lugar de anticiparlo.
Aunque el 85% utiliza firewalls, el 82% cuenta con copias de seguridad y el 73% emplea redes privadas virtuales, apenas el 23% incorpora plataformas de inteligencia de amenazas. Esto explica por qué una organización puede tener controles tradicionales y, aun así, no saber qué ocurre dentro de sus sistemas.
El engaño sigue funcionando
El phishing afectó al 73% de las organizaciones encuestadas y continúa siendo el método de ataque más frecuente de la región. A través de mensajes o sitios falsos, los delincuentes buscan que una persona entregue información, abra un archivo o ingrese a un enlace malicioso.
Los sectores con mayor incidencia fueron Educación, con 81,4%; Manufactura, con 81,1%; y Banca, con 79,6%. Las cifras demuestran que el riesgo no se limita a los equipos técnicos: cualquier colaborador puede convertirse, sin saberlo, en la puerta de entrada a toda la empresa.
Inteligencia artificial y nuevos riesgos
El 56,3% de los profesionales considera que la inteligencia artificial facilitará ataques más sofisticados y el 19,6% identifica a los deepfakes como una de las principales amenazas. Audios, imágenes o videos falsos pueden imitar a un directivo para solicitar información o presionar a un trabajador.
Pese a este escenario, el 39,2% de las organizaciones todavía no cuenta con reglas internas para el uso de inteligencia artificial.
La seguridad también depende de las personas
Solo el 57% de las organizaciones utiliza autenticación multifactor. Entre los colaboradores no técnicos, la cifra baja al 52,2%, mientras que el 26,9% reconoce que no aplica ninguna medida de seguridad en su teléfono corporativo.
El reporte concluye que la protección efectiva exige integrar tecnología, procesos y personas. La advertencia es clara: no haber detectado un ataque no significa necesariamente que nunca ocurrió.



























