
Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) encontró mejoras en la confianza y la preparación que estudiantes de Psicología Clínica perciben en sí mismos después de participar en actividades de simulación terapéutica con chatbots.
La investigación, publicada en la Revista Ecuatoriana de Psicología (REPSI), contó con 60 estudiantes de séptimo ciclo que utilizaron inteligencia artificial para trabajar casos clínicos simulados, sin interactuar con pacientes reales.
Las actividades se desarrollaron desde el enfoque de la Terapia Cognitivo-Conductual. Los participantes analizaron situaciones clínicas, formularon hipótesis y propusieron estrategias de intervención mediante conversaciones con un chatbot.
Los docentes supervisaron el proceso, revisaron los diálogos generados y proporcionaron retroalimentación sobre el razonamiento clínico y las respuestas planteadas por los estudiantes.
Tras la experiencia, los participantes manifestaron mayor confianza para aplicar conocimientos teóricos en situaciones prácticas, analizar casos y estructurar posibles intervenciones terapéuticas.
También reportaron una valoración más favorable del uso de chatbots como herramienta de aprendizaje y una mayor familiaridad con sus aplicaciones.
Pablo Cabrera Sandoval, docente investigador de la UTPL, explicó que estas simulaciones permiten practicar antes de participar en situaciones clínicas reales.
“El uso de chatbots permite crear escenarios seguros donde los estudiantes pueden ensayar habilidades terapéuticas, fortalecer su confianza y conectar los conocimientos teóricos con situaciones prácticas”, señaló.
La supervisión docente fue parte del proceso
La experiencia no consistió únicamente en mantener conversaciones con una herramienta de inteligencia artificial. Los estudiantes trabajaron en grupos, analizaron casos simulados y recibieron orientación de sus profesores.
Este acompañamiento permitió revisar las respuestas del chatbot y discutir las decisiones planteadas durante los ejercicios.
Los resultados corresponden a la percepción de los estudiantes sobre sus propias capacidades. Por ello, no permiten establecer por sí solos que hayan mejorado sus competencias clínicas observables o su desempeño frente a pacientes reales.
La investigación plantea la posibilidad de utilizar chatbots como complemento de la formación práctica, siempre con supervisión académica y criterios éticos para el manejo de la información.
Entre los aspectos pendientes de evaluación se encuentra determinar si los resultados observados en las simulaciones se traducen en mejores habilidades durante las prácticas clínicas reales.






























