
La inteligencia artificial se incorpora en distintas etapas de los eventos corporativos. Sus aplicaciones incluyen la recomendación de contenidos según los intereses de cada participante, la identificación de contactos profesionales, la generación de información en tiempo real y el análisis de los datos de interacción para medir resultados.
Las cifras muestran el avance de esta tecnología en la industria. El Meetings Outlook Q1 2026 de Meeting Professionals International (MPI) señala que el uso regular de inteligencia artificial entre profesionales de reuniones y eventos pasó del 22% en el cuarto trimestre de 2023 al 43% en el primer trimestre de 2025 y llegó al 70% en el primer trimestre de 2026.
El nivel de adopción contrasta con la experiencia para utilizar estas herramientas. En el mismo estudio, el 8% calificó como “excelente” su capacidad para aplicar IA en la creación de experiencias y eventos significativos y el 25% la consideró “buena”.
Para María José Valencia, publicista con 12 años de trayectoria, la personalización es uno de los cambios que introduce la tecnología en el diseño de los eventos.
“Estamos pasando de organizar un evento para 500 o 1.000 personas a preguntarnos cómo podemos lograr que cada participante encuentre aquello que realmente le aporta valor. La IA permite que una experiencia masiva pueda empezar a sentirse mucho más individual”, explica Valencia.
Experiencias según los intereses del asistente
En un evento, cientos de participantes reciben una misma agenda y seleccionan las conferencias, contactos o actividades de acuerdo con sus intereses. La IA permite utilizar la información proporcionada durante el registro, los intereses profesionales y las interacciones generadas durante el encuentro para recomendar contenidos, sesiones, contactos o actividades.
“Una persona que llega a un congreso buscando oportunidades comerciales no necesariamente necesita la misma experiencia que alguien que busca capacitación o contactos profesionales. La tecnología permite comenzar a reconocer esas diferencias y diseñar recorridos más relevantes”, señala.
Valencia ha participado en proyectos que incorporan herramientas de IA para asistentes virtuales, personalización de itinerarios, resúmenes ejecutivos, gestión de contenidos y networking.
IA para facilitar conexiones
La tecnología también se utiliza para relacionar a los participantes de un evento. En encuentros con cientos de ejecutivos, los sistemas pueden analizar perfiles, industrias, intereses u objetivos y recomendar contactos potencialmente relevantes.
En experiencias profesionales reportadas por Valencia se han utilizado asistentes virtuales para recomendar contenidos y facilitar reuniones uno a uno, junto con herramientas para generar memorias ejecutivas y sintetizar información de las ponencias.
“El objetivo no es reemplazar el encuentro espontáneo entre dos personas. Es aumentar las probabilidades de que las personas correctas puedan encontrarse. La tecnología puede ayudar a identificar la oportunidad, pero la relación sigue construyéndose entre seres humanos”, explica.
Los datos amplían la medición
El número de asistentes ha sido uno de los indicadores utilizados para medir un evento. Las herramientas digitales permiten incorporar otras variables: qué hicieron los participantes, cuáles fueron los contenidos de mayor interés, cuántas conexiones se produjeron, qué oportunidades comerciales surgieron y qué ocurrió después del encuentro.
La encuesta Q1 2026 State of B2B Events de Forrester, realizada entre más de 400 responsables de decisiones sobre eventos a escala global, señala que más del 90% de las organizaciones considera prioritarios la adquisición de audiencia, el aprovechamiento de los datos generados por los eventos y la demostración de impacto.
Para Valencia, entre los indicadores que pueden considerarse están el porcentaje de asistentes que interactúa con herramientas digitales, las recomendaciones que terminan en acciones, las reuniones generadas, los leads cualificados, las conversiones posteriores y el nivel de satisfacción.
“Un evento puede verse espectacular y tener un salón lleno, pero eso no necesariamente demuestra que cumplió su objetivo. La pregunta que debemos hacer después es qué produjo esa experiencia para la marca y para las personas que estuvieron ahí”, explica.
































