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América Latina adopta IA más rápido de lo que desarrolla su gobernanza

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La inteligencia artificial avanza con rapidez en América Latina y el Caribe, impulsada por la búsqueda de mayor productividad, automatización e innovación. Sin embargo, el desarrollo de mecanismos de gobernanza, supervisión y uso responsable de esta tecnología todavía avanza a un ritmo menor.

Así lo revela el estudio fAIr Tech Radar: Explorando la adopción de inteligencia artificial en América Latina y el Caribe, desarrollado por BID Lab, NTT DATA y la Universidad de los Andes, que analizó el nivel de madurez de organizaciones de la región en la adopción de inteligencia artificial responsable.

Los resultados muestran una madurez promedio regional de 2,9 sobre 5. La cifra refleja avances importantes en la incorporación de herramientas de IA dentro de las organizaciones, aunque persisten brechas relacionadas con gobernanza, transparencia, sostenibilidad, diversidad y rendición de cuentas.

El informe identifica una adopción creciente de esta tecnología en empresas de todos los tamaños. Actualmente, el 31% de las pymes de la región ya ha realizado inversiones en inteligencia artificial y un 72% prevé hacerlo en el corto plazo. Esta tendencia confirma que la IA ha dejado de ser una tecnología reservada para grandes corporaciones y comienza a integrarse en la operación diaria de organizaciones con distintos niveles de madurez digital.

No obstante, el estudio advierte que la adopción tecnológica no siempre viene acompañada del desarrollo de capacidades para gestionar sus riesgos. En muchos casos, las organizaciones utilizan inteligencia artificial para resolver necesidades inmediatas de productividad, automatización y optimización de procesos, mientras que aspectos como privacidad, supervisión humana, trazabilidad y gestión ética permanecen en etapas tempranas de desarrollo.

La madurez no depende únicamente del tamaño

Uno de los hallazgos más llamativos es que el nivel de madurez en inteligencia artificial no mantiene una relación directa con el tamaño de la organización.

Las micro y pequeñas empresas obtienen una puntuación promedio de 2,5, impulsadas por una rápida capacidad de adopción y experimentación. Las empresas medianas alcanzan 3,2 puntos y las grandes organizaciones 3,3, al incorporar con mayor frecuencia mecanismos de gobernanza, privacidad y control. Las corporaciones, en cambio, registran una puntuación de 2,6, afectadas en parte por estructuras más complejas que dificultan la implementación homogénea de políticas y prácticas responsables.

Según los autores, las empresas medianas muestran actualmente el mejor equilibrio entre innovación, flexibilidad y capacidad de institucionalizar prácticas de gobernanza.

Una región que avanza a dos velocidades

El informe describe un escenario de madurez desigual. Mientras algunas organizaciones utilizan la IA principalmente como una herramienta operativa para mejorar eficiencia y reducir costos, otras comienzan a integrarla dentro de estrategias más amplias que consideran aspectos regulatorios, éticos y de sostenibilidad.

Las startups y empresas más pequeñas destacan por su capacidad de innovación y rapidez para incorporar nuevas tecnologías. Sin embargo, suelen disponer de menos recursos para establecer procesos formales de supervisión. En el otro extremo, las grandes organizaciones cuentan con mayores capacidades para implementar controles y políticas, aunque muchas veces enfrentan mayores niveles de complejidad interna.

Esta diferencia ha generado lo que el estudio denomina una adopción de inteligencia artificial a múltiples velocidades dentro de la región.

La nueva brecha de la inteligencia artificial

Los investigadores concluyen que el principal desafío para América Latina ya no consiste únicamente en adoptar inteligencia artificial, sino en hacerlo de manera responsable.

Las mejores puntuaciones del estudio se concentran en aspectos relacionados con las soluciones tecnológicas implementadas. Las mayores brechas aparecen en dimensiones vinculadas con diversidad, equidad, bienestar social y sostenibilidad, evidenciando que la conversación sobre inteligencia artificial todavía se concentra principalmente en eficiencia y productividad.

A esto se suman desafíos estructurales que continúan limitando el desarrollo regional, entre ellos la escasez de talento especializado, la necesidad de fortalecer infraestructura tecnológica y la construcción de marcos regulatorios capaces de acompañar la rápida evolución de estas tecnologías.

El estudio concluye que la oportunidad para América Latina radica en transformar la actual adopción tecnológica en una estrategia sostenible de largo plazo, donde la inteligencia artificial contribuya no solo a mejorar procesos y generar eficiencia, sino también a fortalecer la confianza, la transparencia y la creación de valor para la sociedad.

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