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Lideres IT

Liderazgo femenino en tecnología desde la formación

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La participación femenina en tecnología se define desde la formación académica y se refleja en la disponibilidad de talento para las áreas de IT.

Puntos de interés

La estructura de los equipos tecnológicos presenta cambios en roles, habilidades y metodologías. El desarrollo del talento y la participación femenina en áreas tecnológicas forman parte de los temas de interés en el entorno empresarial.

Para Guillermo Moreano, vicepresidente de Operaciones y Tecnología del Banco Internacional, la evolución del talento técnico responde a transformaciones más amplias dentro de las empresas, donde factores como la gestión de datos, la seguridad digital o el uso de plataformas en la nube redefinen los perfiles profesionales que se requieren.

Las áreas de tecnología enfrentan el reto de actualizar permanentemente los perfiles profesionales que integran sus equipos.

Moreano explica que, desde su experiencia, esta evaluación suele realizarse de manera institucional dentro de los grupos corporativos, analizando de forma periódica las capacidades requeridas.

Entre los roles que han ganado relevancia en los últimos años menciona posiciones vinculadas a ciberseguridad, gestión de productos digitales o arquitectura empresarial, funciones que han cobrado mayor protagonismo conforme se consolidan los procesos de digitalización.

La participación femenina en tecnología

Aunque muchas organizaciones han avanzado hacia esquemas de mayor diversidad, la participación femenina en áreas tecnológicas continúa siendo menor en comparación con otras áreas corporativas.

“En el banco tenemos una participación bastante equilibrada entre hombres y mujeres a nivel general, pero en tecnología todavía predominan los hombres”, explica.

Para el ejecutivo, este fenómeno comienza desde la formación académica. “Cuando revisas las carreras tecnológicas en las universidades, ves que entre el 60% y el 80% de los estudiantes son hombres. Eso naturalmente se refleja después en el mercado laboral”, comenta.

Esta realidad se manifiesta incluso en los procesos de selección. “Cuando buscamos perfiles técnicos muchas veces recibimos principalmente candidatos hombres. No es necesariamente un sesgo del proceso de selección, sino que muchas veces las mujeres no se postulan”, explica.

Desde la perspectiva del liderazgo, Moreano considera que el desarrollo profesional dentro de tecnología debería regirse por los mismos criterios para hombres y mujeres.

“El liderazgo no depende del género. Depende de las capacidades, de los resultados y de la actitud de la persona”, afirma.

Por esta razón, explica que los procesos de evaluación de talento deben centrarse en el perfil profesional, las competencias y el desempeño, sin establecer distinciones entre hombres y mujeres.

Cuando existen brechas de conocimientos, las organizaciones pueden abordarlas mediante procesos de formación, upskilling o reskilling, con el objetivo de fortalecer las capacidades del equipo.

“Lo importante es tener a la persona correcta en el puesto correcto. Ese es el principio que permite que los equipos funcionen de forma eficiente”, sostiene.

Adaptabilidad y nuevas tecnologías

La capacidad de adaptación es un atributo importante para quienes buscan asumir posiciones de liderazgo.

Moreano observa que, en muchos casos, las profesionales del sector tecnológico muestran una buena capacidad de adaptación frente a nuevas tendencias. “En mi experiencia, muchas mujeres muestran una gran flexibilidad para adaptarse a nuevas metodologías o tecnologías emergentes”, comenta.

Para el ejecutivo, ampliar la participación femenina en tecnología no depende únicamente de las empresas. Se trata de un cambio que involucra a distintos actores del ecosistema.

En su opinión, existen tres espacios donde se puede impulsar esta transformación:

Las universidades, incentivando una mayor participación femenina en carreras tecnológicas.

La industria tecnológica, promoviendo entornos más inclusivos.

Las empresas, generando culturas organizacionales abiertas a la diversidad.

“Si una estudiante entra a una carrera donde hay cien alumnos y solo tres mujeres, el entorno puede resultar más desafiante. Por eso el cambio también debe empezar desde la formación”, señala.

Aunque reconoce que todavía existen brechas, considera que la participación femenina en tecnología muestra señales de crecimiento en Ecuador.

“Cada vez vemos más mujeres en posiciones directivas en áreas tecnológicas dentro de las compañías y demuestra que la industria está avanzando”, dijo.

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