Por Eduardo Gorchs, CEO Siemens Sudamérica (excepto Brasil)
La Hannover Messe 2026, la feria industrial más importante de Europa, realizada a finales de abril, mostró cómo la inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más amplio dentro de la industria. La AI no es una promesa, es el nuevo estándar sobre el que se redefine la industria. Gran parte de las soluciones presentadas estuvieron orientadas a incorporar estas capacidades en la ingeniería, la automatización, el mantenimiento y la operación, con un objetivo común: trasladar el valor de la IA al entorno productivo.
En ese proceso existe una diferencia importante. El valor no radica únicamente en desarrollar modelos de inteligencia artificial, sino en la capacidad de llevar los datos al mundo físico, apoyar la operación de máquinas, líneas de producción e infraestructura crítica, redefiniendo así a la IA industrial.
La incorporación de tecnologías como los digital twins y los copilotos industriales basados en inteligencia artificial generativa refleja esta tendencia. Su utilización permite transformar la información en decisiones y llevar esas decisiones a la operación. El interés se concentra en obtener resultados medibles dentro de los procesos industriales.
Cuando un ingeniero genera código en cuestión de segundos, una planta ajusta su operación con información en tiempo real o una decisión se sustenta en datos contextualizados, la inteligencia artificial comienza a incorporarse a la dinámica diaria de la industria y deja de ser reactiva y empieza a ser predictiva, confiable y rentable.
Para la región, esta transformación no es solo relevante: es estratégica. Las organizaciones buscan incrementar la eficiencia de sus operaciones, responder con mayor rapidez a las necesidades del mercado y avanzar hacia modelos de producción más sostenibles, mientras enfrentan limitaciones para incorporar talento especializado y optimizar recursos.
La IA industrial contribuye a ampliar las capacidades de los equipos, simplificar actividades de mayor complejidad y reducir los tiempos necesarios para implementar soluciones. Más que sustituir el conocimiento de las personas, permite aprovecharlo de una manera más eficiente.
Hoy la inteligencia artificial generativa, a través de soluciones como el Industrial Copilot, están transformando toda la cadena de valor industrial: desde el diseño y la ingeniería hasta las operaciones y el mantenimiento. Al asistir en tareas como la generación de código de automatización, la resolución de problemas o la optimización de sistemas, permiten que ingenieros y operadores dediquen más tiempo al análisis, la innovación, la mejora continua de los procesos y la resolución de desafíos.
Las industrias requieren operar con mayor eficiencia en los mercados locales e internacionales, al tiempo que gestionan la disponibilidad de talento especializado. La incorporación de IA industrial contribuye a fortalecer la operación al facilitar el aprovechamiento del conocimiento, reducir la complejidad de los procesos, optimizar costos y disminuir los tiempos necesarios para implementar nuevas soluciones.
Pero hay algo que la tecnología por sí sola no puede hacer. No puede reemplazar el criterio ni la colaboración; mucho menos el propósito. La verdadera ventaja competitiva surge cuando la tecnología potencia a las personas. Cuando equipos diversos y multidisciplinarios, conectados globalmente, convierten la innovación en proyectos reales y con impacto tangible.
Los proveedores tecnológicos cumplen un papel importante al aportar plataformas, herramientas y conocimiento especializado que facilitan la incorporación de estas capacidades. Sin embargo, el impacto dependerá principalmente de la forma en que cada organización logre integrarlas con sus procesos, sus equipos y sus objetivos de negocio.
La IA industrial continúa incorporándose a los procesos productivos y abre nuevas posibilidades para optimizar la operación. El reto consiste en identificar dónde puede generar mayor valor y cómo integrarla de manera consistente con la estrategia de cada organización.