“La experiencia es lo que uno hace con lo que le pasa”

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Cambiar de país, liderar grandes equipos y aprender a decidir bajo presión marcaron su trayectoria. Pero su convicción más firme sigue siendo que la experiencia se construye en la forma de enfrentar lo que ocurre.

Trayectoria y liderazgo

  • Liderazgo participativo y con el ejemplo
  • Cuando el cambio también es una decisión
  • Entre familia, lecturas y pasatiempos

Cuando tenía 29 años ya dirigía un equipo de cerca de 40 personas en el área de tecnología del Grupo Empresarial Olímpica, una de las organizaciones más importantes de Colombia. Hoy, al ver a su hijo acercarse a esa misma edad, John Calderón, actual gerente corporativo de Tecnología y Procesos de Grupo Difare, dimensiona la magnitud de aquella responsabilidad. Con más de 30 años de trayectoria en tecnología y al frente de 104 profesionales, recuerda ese momento como uno de los hitos que marcaron su vida profesional. La tecnología formaba parte de su preparación; entender a las personas fue el aprendizaje que vino después.

Mirado en retrospectiva, reconoce que aquel nombramiento representó una exigencia para la que aún no estaba completamente preparado. Contaba con la formación técnica, pero no con toda la experiencia que implica liderar personas. Ser gerente, dice, no consiste únicamente en conocer de tecnología. La universidad enseña lo técnico, pero no necesariamente cómo trabajar con la gente, gestionar errores o asumir decisiones complejas.

Esa visión sobre el liderazgo comenzó a construirse mucho antes de asumir posiciones ejecutivas. La muerte de su padre durante su adolescencia lo llevó, como hijo mayor, a asumir responsabilidades tempranas, fortaleciendo su disciplina y un sentido del deber que lo acompañan hasta hoy. De su padre también conserva una convicción que ha guiado su vida: “el conocimiento es uno de los pocos activos que nadie puede quitarte”.

“Siempre fui buen alumno”, recuerda. Los números y la matemática estuvieron entre sus afinidades desde joven, así que cuando llegó el momento de elegir una carrera, su criterio fue buscar una ingeniería con una base matemática. La ingeniería de sistemas apareció como una opción, aunque en ese momento no tenía total claridad sobre lo que implicaba esa profesión. También consideró la ingeniería de telecomunicaciones.

Postuló a ambas opciones y fue admitido en las dos; en una de ellas incluso obtuvo el primer lugar. Eligió ingeniería de sistemas, una decisión que hoy volvería a tomar.

Liderazgo participativo y con el ejemplo

Calderón se define como un líder participativo, aunque hace una precisión importante: escuchar al equipo no significa trasladar la decisión. Consulta, comparte criterios y construye con las personas, pero entiende que la responsabilidad final recae en quien lidera. “El ejemplo es el mejor profesor”, sostiene, convencido de que la coherencia entre lo que se exige y lo que se practica también forma parte del liderazgo cotidiano.

Hay una frase que repite con frecuencia y que resume buena parte de su manera de liderar: “duro con el problema, suave con la gente”. Equivocarse, dice, hace parte del trabajo. “Lo que no puede pasar es que te equivoques dos veces en lo mismo”, comenta. Otra idea que suele compartir con sus equipos resume su manera de entender el aprendizaje: “La experiencia no es lo que a uno le pasa, sino lo que uno hace con lo que le pasa”.

Para Calderón, las crisis no se resuelven buscando culpables, sino concentrándose primero en solucionar el problema, aprender de lo ocurrido y evitar que vuelva a repetirse. Ese estilo también se refleja en la relación que construye con sus equipos. Liderar personas, desde su perspectiva, implica entender que detrás de cada rol hay una vida personal y familiar. Se interesa por conocer quiénes son, si tienen hijos, cómo está su familia o incluso su estado de salud.

Su liderazgo también se apoya en acuerdos simples de reciprocidad. Cuenta que en más de tres décadas de carrera nunca ha negado un permiso a alguien de su equipo. A cambio, espera la misma disposición cuando una situación lo requiere.

Cuando el cambio también es una decisión

“Creo que hay dos hitos muy importantes en mi vida profesional”, reflexiona. El primero fue asumir una gerencia tecnológica a los 29 años; el segundo, tomar la decisión de dejar Colombia y empezar una nueva etapa en Ecuador cuando una firma cazatalentos lo contactó.

No fue una decisión sencilla. En Colombia quedaban años de trayectoria, amistades de toda la vida y una vida ya establecida. “En la vida siempre hay que tomar riesgos”, reflexiona. Hoy, cuando se acerca a cumplir cinco años en Ecuador, reconoce ese cambio como una de las decisiones importantes de su recorrido profesional.

A pesar de la experiencia acumulada, insiste en que el aprendizaje no se detiene. Su llegada al sector farmacéutico representó un nuevo proceso de adaptación después de tres décadas en retail. “No todo uno lo sabe”, reconoce. Comprender un negocio de retail farmacéutico también ha sido parte del recorrido. “Los que trabajamos en tecnología tenemos que conocer bastante bien el negocio”, sostiene, convencido de que desde ahí nacen las soluciones que también aportan valor.

Detrás de esa trayectoria también está el respaldo familiar, en especial el de su esposa Ingrid, que ha sido fundamental. Es padre de dos hijos que siguieron caminos cercanos al mundo de la tecnología y los datos. El mayor estudió Administración de Empresas, posteriormente cursó una maestría en Big Data y hoy trabaja en tecnología. El menor es ingeniero de sistemas y actualmente cursa una maestría en Business Intelligence. Sobre esa afinidad, reconoce que son áreas con amplio futuro y que, desde su experiencia, también puede orientarlos.

Detrás de esa trayectoria también está el respaldo familiar, en especial el de su esposa Ingrid, a quien reconoce como un apoyo fundamental a lo largo de su vida personal y profesional.

Reconoce que equilibrar vida personal y exigencia profesional no siempre ha sido sencillo. “En tecnología somos como los doctores de las empresas”, comenta, aludiendo a una profesión donde proyectos críticos, incidentes o salidas en vivo pueden extender jornadas mucho más allá de lo habitual. Buena parte de ese balance, admite, ha sido posible gracias al respaldo de su esposa e hijos.

Entre familia, lecturas y pasatiempos

Los espacios personales giran en buena medida alrededor de la familia. Cada cierto tiempo viajan a Colombia para reencontrarse. Barranquilla y Bucaramanga son destinos habituales. Son viajes para compartir, conversar y volver a lugares que conservan valor afectivo. En Barranquilla, eso incluye visitas a la playa y restaurantes frente al mar; en Bucaramanga, recorridos por sitios como la Mesa de los Santos y a la casa de su madre en El Socorro, Municipio de Santander.

También hay rituales que permanecen intactos. Cada visita a Barranquilla comienza con un desayuno que considera obligatorio: arepa de huevo. A eso se suman sabores de su infancia como la arepa santandereana.

En Ecuador, la adaptación también pasó por la gastronomía. Habla con entusiasmo del bolón, el tigrillo, la comida manabita, el camarón, el cangrejo y el pez brujo, un pescado que descubrió en Galápagos. También menciona con gusto las distintas sopas ecuatorianas que se preparan en casa. Y si de cocina familiar se trata, hay un plato que ya tiene sello propio: el risotto que le gusta preparar.

Fuera del trabajo, el deporte ha ocupado un espacio importante. Practicó ajedrez de manera competitiva y participó en torneos. También disfruta del ciclismo, aunque admite que las condiciones en la calle lo hacen una actividad riesgosa, y del golf, una afición que ha dejado un poco de lado en los últimos años.

Aunque antes leía libros con mayor frecuencia, hoy su hábito informativo transcurre principalmente en entornos digitales. Sigue contenidos tecnológicos, entrevistas con líderes y publicaciones especializadas, además de mantener una rutina diaria de lectura de prensa para entender cómo evoluciona el mundo. Entre las reflexiones recientes que le llamaron la atención está una vinculada con inteligencia artificial, no desde la sustitución del trabajo humano, sino desde su capacidad para hacer a las organizaciones más productivas y liberar tiempo para que las personas puedan desarrollar otros intereses y habilidades.

Esa idea conecta con una deuda pendiente de su infancia aprender a tocar piano. La música siempre le atrajo. “He sido disciplinado en casi todo, menos en eso”, reconoce. Aun así, mantiene intacta la intención de retomarlo. “Espero que no se me acabe el tiempo antes de aprender.”