Durante 35 años, Akros ha ajustado su rumbo frente a cambios tecnológicos, competencia y escenarios económicos complejos, transformando su modelo de negocio sin perder su identidad.
Trayectoria y liderazgo
- La decisión de cambiar el rumbo
- Liderazgo forjado en la transformación
- Cultura y visión de continuidad
Akros cumple 35 años de trayectoria en el mercado tecnológico ecuatoriano, una historia marcada por adaptación, cambios estratégicos y crecimiento junto a sus clientes.
La compañía nació el 1 de junio de 1991 a partir de la visión de dos jóvenes emprendedores, Juan Pablo Yánez y Orlando Villacís, quienes identificaron una oportunidad en un mercado que demandaba equipos de cómputo de calidad y atención especializada. En sus inicios, optaron por atender a profesionales jóvenes y pequeñas empresas que buscaban cercanía, servicio y una organización ágil, en un momento en que la tecnología empezaba a ganar espacio dentro del entorno empresarial.
Orlando Villacís, fundador y gerente de la compañía, recuerda que ese crecimiento estuvo estrechamente ligado a la evolución de sus propios clientes. “Empezamos vendiendo equipos de cómputo a profesionales recién egresados; ellos crecieron, fundaron empresas y comenzaron a exigir nuevas soluciones: redes Ethernet con Novell, impresoras, faxes, conectividad. Nosotros crecimos con ellos”.
“Respeto, integridad y constancia han sostenido nuestra trayectoria”
Orlando Villacís, Gerente general, AKROS
La decisión de cambiar el rumbo
Aquella experiencia dejó una lección que ha acompañado a la organización durante su trayectoria: escuchar al cliente también es una forma de definir el rumbo del negocio.
Durante su primera década, la compañía operó principalmente en el segmento retail tecnológico. Hacia 2001 abrió tiendas en Quito y Guayaquil, y fue pionera en la introducción de marcas como Toshiba y Sony Vaio en Ecuador.
Ese modelo cambió con el mercado. La aparición de nuevas tiendas especializadas, especialmente cadenas internacionales, llevó a la compañía a replantear su rumbo. Akros tomó una decisión estratégica: dejar el retail y concentrarse exclusivamente en el mercado corporativo. Desde 2010 orientó su operación hacia clientes empresariales medianos y grandes, así como instituciones públicas alineadas con su visión de servicio.
“Entendimos que no tenía sentido competir donde todos competían; preferimos construir donde podíamos ser realmente únicos”, resume Villacís.
A partir de esa decisión, cada cambio tecnológico —cloud, ciberseguridad, servicios gestionados y ahora inteligencia artificial— fue incorporado como parte de su transformación. Hoy integra infraestructura digital, cloud, ciberseguridad, servicios gestionados bajo el modelo Akros as a Service y soluciones de cómputo para el segmento corporativo.
“Akros es un integrador consultivo; nuestro valor está en acompañar a los clientes en la toma de decisiones tecnológicas alineadas con su negocio”, señala.
Ese cambio transformó profundamente el modelo de negocio. “Pasamos de una relación transaccional —venta puntual, entrega y hasta la próxima licitación— a una relación sostenida en el tiempo. Hoy, más del 60% de nuestros ingresos provienen de contratos de servicios gestionados, lo que significa presencia permanente dentro de las operaciones de nuestros clientes a nivel nacional”, explica.
Ese modelo implica una relación distinta con el cliente. “Hoy vamos hacia el problema de negocio. Nuestros consultores entienden los procesos del cliente, su arquitectura instalada, sus restricciones presupuestarias y sus objetivos de crecimiento. Desde ese conocimiento diseñan soluciones”.
Para Villacís, la permanencia de Akros también responde a una reputación construida sobre cumplimiento. “La confianza no se construye con marketing, se construye cumpliendo. Durante 35 años hemos sostenido un principio simple pero exigente: si nos comprometemos, cumplimos”.
A ello se suman tres factores que, según el ejecutivo, han permitido sostener vigencia y diferenciación: amplitud técnica del equipo, inversión continua en formación y certificaciones, y capacidad para evolucionar el modelo de negocio. “Estamos transitando de ser un integrador de productos a convertirnos en un asesor tecnológico estratégico”.
Liderazgo forjado en la transformación
En el plano del liderazgo, Villacís define su estilo de gestión a partir de dos principios: compromiso y cumplimiento. Reconoce que 35 años al frente del negocio no solo moldean el carácter, sino también la capacidad de adaptarse.
Los momentos más complejos se convirtieron en aprendizajes: dejar el retail, sostener la operación durante la dolarización, enfrentar años en los que el Estado mantenía deudas millonarias con la compañía y atravesar la pandemia con una fuerte caída de ingresos.
En la toma de decisiones, identifica dos principios personales: respeto e integridad. Además, prioriza el trabajo en equipo y el intercambio de ideas con sus colaboradores.
La conducción del negocio tampoco descansa en una sola figura. En la compañía, los líderes de cada área operan con autonomía, articulados por una estrategia compartida y comunicación constante.
Cultura y visión de continuidad
Villacís resume el ADN de Akros en tres pilares: respeto, integridad y constancia. Valores que, asegura, han marcado la forma de operar de la organización durante estas tres décadas y media.
En lo personal, reconoce que liderar la compañía le dejó aprendizajes que trascienden el negocio. “He aprendido que las familias se construyen con valores, y Akros es una gran familia unida por objetivos comunes”.
También sostiene que los momentos más difíciles suelen generar los cambios más profundos.
Mirando hacia adelante, la visión apunta a consolidar una organización cada vez más estable y preparada para perdurar más allá de sus fundadores. Para Villacís, Akros cuenta hoy con líderes altamente capacitados que deberán dar continuidad a esa trayectoria, proyectando confianza y solidez tanto hacia el mercado como hacia sus colaboradores.