Banco Guayaquil implementa la seguridad integral desde el diseño de productos, procesos y canales digitales, articulando la gestión de fraude, cumplimiento y nuevas tecnologías para reducir riesgos y acompañar la operación.
Puntos de interés
- Seguridad integrada en la operación y gestión del riesgo
- Tecnología, gobernanza y cultura en la gestión de seguridad
Desde 2014, Banco Guayaquil trabaja con un modelo de seguridad integral que articula la prevención de fraude, el lavado de activos y la seguridad física, con el objetivo de cerrar puntos ciegos en la gestión del riesgo. Rossy Tapia, Gerente de Seguridad Integral de la entidad, señala que la seguridad se incorpora como un eje transversal y habilitador dentro de la estrategia general de la entidad, integrándose desde el diseño de productos, procesos y canales digitales
Este enfoque responde a la evolución de los riesgos financieros en la región, que hoy se manifiesta principalmente a través de la manipulación del cliente y el control remoto de sus dispositivos, escenarios que además alimentan esquemas de lavado de activos. En este contexto, la diferencia competitiva ya no está solo en autenticar mejor, sino en integrar de forma efectiva la gestión de fraude, la prevención de lavado de activos y la seguridad física, cerrando el punto ciego asociado a la cuenta destino.
“La seguridad forma parte del proceso de transformación del negocio, acompañando la innovación, la digitalización y el crecimiento, mediante controles inteligentes, analítica avanzada y una gobernanza colaborativa entre áreas”.
Seguridad integrada en la operación y gestión del riesgo
En la entidad, la seguridad es parte de la ejecución de proyectos e iniciativas tecnológicas. Las transacciones, la identidad y la confianza se gestionan en espacios virtuales de manera que la seguridad deja de ser un componente aislado y se integra en los procesos de negocio y abarca la prevención de fraudes, la educación del usuario, la resiliencia operativa y la ética empresarial.
La ejecutiva señala que han fortalecido capacidades de contrainteligencia a través de alianzas con actores del ecosistema financiero y del ámbito de cumplimiento, promoviendo una visión colaborativa de la seguridad.
En Banco Guayaquil, la seguridad también se relaciona con la adopción de nuevas tecnologías mediante soluciones basadas en inteligencia artificial, machine learning y modelos analíticos. Estas herramientas permiten anticiparse a eventos y actuar de forma proactiva. Refuerzan la detección temprana, la automatización de respuestas y el monitoreo comportamental.
Tecnología, gobernanza y cultura en la gestión de seguridad
Sobre el modelo de gobernanza de seguridad de Banco Guayaquil, Tapia explica que existe una visión estratégica impulsada desde la alta dirección, donde la seguridad integral forma parte del uso de la tecnología, tanto en su adopción como en su protección.
Añade que este trabajo se conecta con el propósito del banco de facilitar la vida de millones de ecuatorianos. La protección del cliente forma parte de ese compromiso y se asume también como una responsabilidad social que va más allá del ámbito corporativo.
La seguridad integral se incorpora desde el diseño de productos y servicios digitales mediante un trabajo conjunto con distintas áreas del banco. Cada iniciativa incluye controles desde su concepción para proteger tanto las transacciones como la identidad digital del cliente, garantizando experiencias seguras desde el inicio y alineados con una visión centrada en el usuario.
Esta visión se alinea con los retos del sistema financiero a nivel regional y global. Organismos como INTERPOL destacan que el fraude financiero es cada vez más complejo y tecnológico, lo que refuerza la necesidad de integrarlo en las estrategias de prevención de lavado de activos.
La experta destaca que: “Hemos evolucionado hacia un enfoque de seguridad centrado en el cliente, que nos permite anticiparnos con agilidad a cambios y riesgos, fortaleciendo su confianza en los servicios y canales del banco”.
En la entidad equilibran la necesidad de agilidad con los controles y políticas de seguridad. “La seguridad se gestiona como un habilitador del negocio, con controles robustos y adaptativos que permiten responder con rapidez a nuevas necesidades sin frenar la innovación”, menciona Tapia.
También comenta que la seguridad forma parte del día a día a partir de un trabajo compartido entre áreas. Este proceso ha requerido formación continua, sensibilización y liderazgo desde la alta dirección, involucrando tanto a colaboradores como a clientes. La educación del usuario es fundamental, con prácticas como el cuidado de los datos personales y el uso de sitios web seguros.
La ejecutiva añade que la seguridad integral aporta a los objetivos del negocio, permite reducir riesgos, facilitar la adopción de nuevas tecnologías y mantener la relación con los usuarios en el tiempo.