IA y talento humano como ventaja competitiva

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La forma en que las organizaciones integran el talento humano con herramientas de inteligencia artificial (IA) comienza a perfilarse como un nuevo factor de diferenciación empresarial. En Ecuador, entre el 35 % y el 45 % de las empresas ya utiliza algún tipo de solución basada en IA, principalmente en análisis de datos, atención al cliente, marketing y automatización de procesos.

No obstante, menos de una cuarta parte ha incorporado la inteligencia artificial de manera estratégica, vinculándola al rediseño del trabajo, la toma de decisiones y el desarrollo de capacidades internas. Esta brecha limita su impacto y explica por qué, en muchos casos, la adopción tecnológica no se traduce en ventajas competitivas sostenibles.

La tendencia local se enmarca en un contexto global. Proyecciones de McKinsey estiman que una colaboración efectiva entre personas e inteligencia artificial podría generar hasta 2,9 billones de dólares anuales en valor económico en Estados Unidos hacia 2030, siempre que las organizaciones transformen sus modelos operativos y no se limiten a automatizar tareas.

Especialistas coinciden en que la clave está en concebir la fuerza laboral mixta como un modelo estratégico. Mientras la IA aporta capacidad de procesamiento, análisis de grandes volúmenes de información y proyección de escenarios, las personas contribuyen con criterio, contexto, creatividad y toma de decisiones complejas. La combinación adecuada puede traducirse en mayor productividad, reducción de tiempos de respuesta y mejoras en la experiencia de clientes y colaboradores.

De acuerdo con Mariángel Hernández, CEO de Tosellmore, las organizaciones que capitalizan este modelo comparten rasgos culturales definidos: promueven la experimentación, priorizan a las personas en los procesos de transformación y fortalecen la confianza y transparencia en el uso de la tecnología.