¿Fin del efectivo? Las transacciones digitales están tomando fuerza

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Por Pablo Pereyra, Chief Revenue Officer de 2Innovate.

A medida que nuestro mundo se hace cada vez menos dependiente del efectivo, pero más digital y tecnológico, el dinero circula a través de sistemas más avanzados que nunca. Los métodos bancarios tradicionales van quedando obsoletos a medida que evolucionamos hacia nuevos ámbitos con potencial financiero. Las transacciones digitales, como pagos entre particulares (P2P) y las billeteras móviles, han hecho que los movimientos de dinero sean más rápidos, sencillos y seguros que antes. La digitalización de las transacciones financieras están impulsando una rápida expansión hacia la economía sin efectivo, permitiendo a los clientes realizar operaciones financieras con confianza sin necesidad de dinero en físico o productos bancarios convencionales, prueba de ello fueron las 285 millones de transacciones digitales realizadas en Ecuador en 2021, según un estudio realizado en 2022 por Asobanca (Asociación de Bancos del Ecuador).

Las transacciones se están convirtiendo en el factor disruptivo de la banca moderna, y todas las tendencias del sector están transformándose para adaptarse a este ecosistema cambiante. Los bancos y las instituciones financieras ofrecen cada vez más opciones digitales a medida que los consumidores exigen una experiencia bancaria digital más cómoda, segura y accesible. Asimismo, están aliándose con empresas fintech para aprovechar las tecnologías más avanzadas para mejorar el servicio al cliente a través de productos de vanguardia en transacciones digitales y reducir los costos asociados a los productos bancarios tradicionales.

Al desvincular las transacciones del core bancario, los bancos son capaces de crear experiencias más eficientes para los clientes. Además, les permite ofrecer servicios y productos más personalizados a través de interfaces de programación de aplicaciones (API), lo que facilita la integración con servicios de terceros que pueden agilizar las transacciones digitales. Hoy en día, los bancos pueden ofrecer a sus clientes nuevas opciones de pago más personalizadas, como los pagos sin contacto, las billeteras digitales, la tecnología de blockchain e incluso la autenticación biométrica. Esto significa que la desvinculación del core bancario está transformando a las instituciones financieras a entidades más ágiles, resilientes y capaces de satisfacer las necesidades cambiantes de sus clientes.

Este nuevo modelo no solo crea una estructura operativa eficiente para las empresas del sector bancario, sino que también abre un mundo de posibilidades para reducir los costos y aumentar las oportunidades de ingresos. Al digitalizar completamente las transacciones, los bancos pueden mejorar sus análisis de datos y obtener información valiosa sobre el comportamiento de los clientes para mejorar sus productos y servicios. Posteriormente, pueden utilizar esta información para ofrecer ofertas más específicas, como descuentos y recompensas personalizadas.

La nueva tecnología de transacciones digitales también contribuye a que los bancos puedan reducir los costos relacionados con el movimiento de dinero entre cuentas, lo que les permite ofrecer comisiones por transferencias más bajas o incluso transferencias gratuitas en algunos casos. Esto podría ayudar a los bancos a atraer a nuevos clientes que antes no habían considerado la posibilidad de utilizar sus servicios. Como resultado, las transacciones digitales también están facilitando el acceso de los bancos a nuevos mercados. Tan solo en América Latina, casi el 60% de la población realizó pagos digitales en 2021. Esto significa un aumento del 23% con respecto a las cifras observadas en 2017. Además, se estima que actualmente casi una cuarta parte de las fintech globales tiene su sede en la región.

Sin duda, desvincular las transacciones del core bancario es un paso fundamental hacia la construcción de un ecosistema digital integral que genere resultados positivos para todos los stakeholders involucrados. Las entidades financieras cada vez son más conscientes de que la clave para sobrevivir en una economía sin efectivo es su capacidad para adaptarse y crecer en el nuevo espacio digital, ofreciendo a los clientes opciones seguras que satisfagan sus necesidades y al mismo tiempo sentando las bases de un modelo bancario escalable. Por lo tanto, los bancos deben estar dispuestos a invertir en avances tecnológicos e infraestructura digital. Deben adoptar un enfoque ágil en sus modelos de negocio, aprovechando las últimas tecnologías y plataformas disponibles. Esto les permitirá crear experiencias fluidas para sus clientes y, al mismo tiempo, aumentar la eficiencia operativa y simplificar los procesos que facilitan un crecimiento escalable.