La revolución del Network-as-a-Service, hacia el lugar de trabajo de próxima generación

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Por Andrés Santamaría, director general para América Latina de Aruba, una compañía de Hewlett Packard Enterprise

A nivel tecnológico, gracias a la transformación que han tenido los negocios en los años recientes, en cuanto al surgimiento del trabajo hibrido, la digitalización de procesos y operaciones, y las nuevas exigencias de los clientes, hay 4 elementos que hoy por hoy son vitales para todas las organizaciones, sin importar su giro, tamaño o ubicación: la visibilidad, la gestión avanzada de datos, el control entre plataformas y la seguridad de extremo a extremo.

Para lograr tenerlos, los administradores de TI necesitan, primero que nada, aliviar la carga de una gestión cada vez más compleja y distribuida debido a las exigencias actuales: la conectividad debe ir más allá de la oficina, y atender a trabajadores remotos; nunca había habido tantos usuarios y dispositivos basados en el Internet de las Cosas (IoT), y cada uno necesita acceder a la red en cualquier momento, y ocurre lo mismo con las apps alojadas en la nube, de gran ancho de banda, que dominan el tráfico.

Por encima de todo lo anterior, los departamentos de TI se enfrentan a áreas y usuarios de negocio que demandan un servicio de TI de altos estándares, que considere que la operación y la forma de trabajar han evolucionado. Necesitan una red que satisfaga sus necesidades, que sea capaz de poner a su disposición plataformas simples, pero que habiliten el acceso a las tecnologías más innovadoras, y contar con una conectividad acelerada incluso en el borde.

Las redes como servicio (NaaS, por sus siglas en inglés) han surgido como la solución a este enorme desafío. El consumo de hardware y software de red a través de esta opción no sólo cubre los requerimientos, sino que acelera la transformación digital y convierte a la red en un habilitador –en lugar de inhibidor–de los objetivos de negocio.

No es gratuito que Markets and Markets[1] estime que, en sólo 5 años, el mercado global de NaaS triplicará su tamaño, pasando de un valor de $10,400 millones de dólares (en 2021) a $37,500 millones (para 2026), lo que representará un crecimiento anual compuesto de 29.4% durante dicho periodo. Por ello, uno de los temas centrales del Aruba Atmosphere ’22 – Making Connections, Anywhere –que llevamos a cabo del 27 de marzo al 1 de abril pasados–, fue nuestra propuesta en torno a NaaS.

El concepto “como servicio” lleva más de una década; las compañías han podido familiarizarse bastante bien con este modelo de consumo. Si bien la adopción de NaaS continúa siendo baja, se encuentra indudablemente en crecimiento: aunque una tercera parte de los administradores de TI aún no tienen planes con respecto a esta infraestructura, según el informe de IDC “Network as a Service: estatus del mercado” el 34% de los más de 1,000 encuestados provenientes de 11 países están desarrollando su infraestructura NaaS ahora mismo, y el 27% piensan hacerlo en los próximos 12 meses.

Los profesionales de las redes están descubriendo que NaaS puede aumentar la productividad: una infraestructura de red Edge entregada como servicio con capacidades de gestión avanzadas permite a los equipos de TI confiar en un proveedor NaaS de confianza para la gestión diaria no diferenciada de la red, lo que les brinda un tiempo valioso para centrarse en continuar habilitando al negocio, mientras mejoran el rendimiento y la seguridad de la red sea cual sea su alcance, considerando entornos de campus, sucursales, centros de datos y redes en la nube.

[1] “Network as a Service market by type”, Markets and Markets.