“Debía primero aprender, en la universidad no te enseñan a ser jefe”

Share

Pedro Victoria es el Gerente de Tecnología de la Información de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Policía Nacional, CPN. Gestiona el área de IT y aporta con sus colaboradores de área a la estrategia de la institución que evoluciona hacia la transformación digital.

De niño, Pedro Victoria quería ser policía, sin embargo, su decisión tomó otro rumbo. Impulsado por su madre, quien había escuchado que la computación era una profesión del futuro, lo disuadió para estudiar desde la secundaria esta carrera. Al finalizar el colegio, amaba la informática, aunque la programación le resultaba aún difícil, no así el manejo de todos los utilitarios conocidos en aquella época.

Su sueño de estudiar en la Politécnica Nacional debió posponerlo por asuntos familiares y económicos. Continuó en Ibarra, perfeccionando sus habilidades en programación, dictando clases, y con el título de Analista de Sistemas regresó a Quito para construir nuevos sueños y metas.

Pedro Victoria, lo recuerda muy bien, “cuando estuve en Quito, me di cuenta la diferencia entre provincia y ciudad, estábamos perdidos en temas tecnológicos. Nosotros aún hablábamos de DOS y no teníamos internet”

“Durante seis meses, pasamos como ratones de biblioteca, junto a tres amigos con los que llegamos a la ciudad, hasta igualarnos con el nivel de los otros estudiantes”, “Hace 20 años, era altísimo el nivel académico de Politécnica Javeriana”, dice rememorando una época en la que le dedicó su tiempo al estudio y trabajo. Tanto así, que se volvió un experto en programación, sonríe cuando dice, “encontrar a alguien que me gane a programar en ese entonces era complicado”.

Pedro Victoria, lidera un equipo de 23 personas de tecnología en la Cooperativa de Ahorro y Crédito Policía Nacional. Empezó con sus prácticas profesionales hace 20 años, y tomó cada oportunidad como un reto. Aunque al principio siempre pensó y analizó demasiado sus decisiones para aceptar liderar su área. Hay que empezar de menos a más dice, cuando comenta que no aceptó ser el jefe cuando apenas iniciaba en la cooperativa. “Debía primero aprender, en la universidad no te enseñan a ser jefe”.

Cuando la Cooperativa de Ahorro y Crédito Policía Nacional, migró a Cobis en 2003, el aprendizaje al que se refería Pedro se hizo realidad, “aprendí del jefe de sistemas a sacar un sistema, gestionarlo, procesos y dirección”, pero también “lo que no debo hacer”, y “aunque ya lo sabía, pero lo reconfirmé, es que el jefe es el que más debe saber”.

En ese proceso de creación y evolución, Pedro ha afianzado las habilidades técnicas y cultivado sus capacidades de gestión en una institución dirigida por un Consejo de Administración y vigilancia conformado por policías en servicio activo y pasivo; y personal civil.

El apoyo de la familia, sobre todo de su esposa, ha sido el principal soporte para cumplir con las exigencias que tiene como responsable del área de IT en una institución con más de 44 años en el país, con una evolución constante adoptando procesos de transformación tecnológica y cultural.

Pedro Victoria es reservado, pero afirma que ha aprendido a sonreír y hablar más. Su afición por los deportes lo lleva desde niño, se considera un deportista profesional frustrado. Jugaba fútbol como marcador izquierdo en su equipo del barrio, y el ecuavolley es una práctica motivada por su padre. El básquet es su deporte favorito y lo practica con frecuencia. Entrena artes marciales mixtas y crossfit.

El mejor de los pasatiempos es su familia e ir al campo con todos sus hijos y esposa. “Los fines de semana salimos y recorremos esos caminos y lugares desconocidos, nos gusta descubrir esos sitios a los que no a todos gusta”.

La visita a la meca del conocimiento

No deja de admirar, la evolución de la tecnología. Mientras visitaba Silicon Valley no salía de su asombro, al mirar objetos y artefactos que parecían salidos de las películas futuristas. “Lo están haciendo, y no es ciencia ficción”, dice aún emocionado. En la ciudad del conocimiento, me quedé alucinado con todo lo que veía, a tal punto que no sabía qué preguntar”. En esa oportunidad, tuvo la posibilidad de dimensionar realmente hasta donde está llegando la revolución de la informática, y llevarse consigo una valiosa información y hechos sobre lo que una buena idea escrita en papel, conocimiento y muchas ganas de trabajar puede convertir a un joven en un visionario.