Escasez de memoria presiona decisiones de infraestructura en las empresas

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La escasez de memoria ya impacta en costos, disponibilidad y decisiones operativas, obligando a las empresas a extender la vida útil de sus equipos y replantear sus inversiones en tecnología.

La escasez de memorias RAM forma parte de una presión estructural en la industria tecnológica que comenzó a evidenciarse en 2024 y se ha intensificado durante 2025 y 2026.

Uno de los principales factores es la expansión de la inteligencia artificial, que está elevando la demanda de memoria y almacenamiento a niveles sin precedentes. Carolina Maldonado, Vicepresidenta de Ventas y Mercadotecnia para América Latina de Kingston Technology, explicó que, como uno de los principales compradores de chips a nivel global, la compañía ha registrado incrementos significativos en precios.
“Entre septiembre y octubre del año pasado hasta hoy, hay productos que han subido más del 200%”, señaló.

Pese a ello, existe una percepción equivocada en el mercado. Algunos consideran que los precios han alcanzado su punto más alto y que comenzarán a descender. Sin embargo, la demanda de chips continúa en aumento.

Esta situación no corresponde a un problema puntual de una compañía, sino a un fenómeno global. La memoria y el almacenamiento forman parte de múltiples dispositivos —computadoras, tablets, teléfonos y servidores—, por lo que el impacto se traslada a toda la industria. A medida que estos componentes se encarecen, también lo hacen los dispositivos finales.

En cuanto al comportamiento del mercado, Maldonado indicó que aún es incierto cómo reaccionará el usuario final. Es posible que los consumidores opten por reducir capacidades o postergar compras, aunque no existe claridad sobre la duración de este comportamiento. Desde Kingston, agregó, se busca mitigar el impacto en el canal, evitando trasladar de forma inmediata el precio de reposición y permitiendo una adaptación gradual hacia el usuario final.

Para Jean-Pierre Cecillon, Director Regional de Kingston para Sudamérica, el problema se presenta de forma similar en toda la región, independientemente del tamaño de cada mercado.

La presión sobre la disponibilidad de memoria empieza a incidir directamente en las decisiones de las áreas de tecnología, especialmente en organizaciones que avanzan en iniciativas de analítica, cloud o inteligencia artificial.

“Los gerentes de tecnología enfrentan el reto de sostener la operación con recursos más restringidos. La respuesta, en muchos casos, pasa por optimizar la infraestructura existente. Si no es posible incorporar nuevos equipos, el camino es revisar lo instalado, evaluar su capacidad real y determinar cómo potenciar su rendimiento para cumplir con los objetivos del negocio”.

Este análisis señala Maldonado implica identificar qué recursos pueden aprovecharse, cómo incrementar la capacidad de procesamiento y almacenamiento, y de qué manera extender la vida útil de los equipos sin afectar la operación. “Desde el lado del proveedor, este proceso se acompaña con asesoría técnica orientada a maximizar el uso de la infraestructura disponible”.

Indicaron que en la práctica, los responsables de tecnología deben considerar prolongar la vida útil de equipos que estaban próximos a ser retirados.

Ambos ejecutivos coinciden en que, a pesar del escenario actual, la infraestructura vinculada a inteligencia artificial continuará creciendo. Las organizaciones con mayor capacidad de inversión seguirán avanzando.

El impacto, sin embargo, no es uniforme. Mientras los entornos asociados a data centers y proyectos de IA mantienen su ritmo, el mercado de consumo —especialmente el de PCs— muestra señales de desaceleración debido al incremento de precios.

Aun así, no se anticipa un alto en la adopción tecnológica. Las organizaciones continuarán ajustando sus estrategias, incorporando soluciones que les permitan avanzar bajo nuevas condiciones de mercado.