Katherin Miño: liderazgo y visión estratégica en Puntonet

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Una crisis puede convertirse en punto de partida, y así ocurrió en la trayectoria de Katherin hacia el mundo de la tecnología. La crisis bancaria de 1999 transformó varias operaciones dentro de la entidad financiera en la que trabajaba entonces. Durante ese periodo, su nombre fue referido para incorporarse a una empresa tecnológica. Postuló, fue seleccionada y dio un giro profesional que marcaría el resto de su carrera.

En esos años recién comenzaba a hablarse de conectividad para hogares y empresas, y los anchos de banda eran muy limitados frente a los niveles actuales. Para Katherin Miño, CEO de Puntonet, esa etapa abrió un terreno completamente nuevo. No provenía de una formación técnica, pero su curiosidad la llevó a comprender cómo funcionaban las soluciones desde adentro. Ella misma lo resume con esta expresión: “Me gustaba ‘pelar la cebolla’ e ir descubriendo capa por capa qué había detrás de cada desarrollo tecnológico”.

Veinticinco años después de su llegada a Puntonet —trece de ellos liderando la organización— Katherin recuerda los inicios de una empresa que entonces estaba conformada por apenas veinte personas.

En esa etapa participó en la creación del departamento de ventas corporativas e interactuar con procesos técnicos y comerciales, establecer protocolos de atención al cliente y evangelizar en un mercado que recién empezaba a comprender el papel de la conectividad en el desarrollo de los negocios.

Con formación administrativa y nuevos estudios que acompañaban su desarrollo profesional, Katherin participó en la organización de nuevas áreas dentro de la compañía, como marketing y talento humano. De esta manera acompañó el crecimiento estructural de la empresa. Con la expansión del negocio se abrió la posición de gerencia general, proceso en el que también fue motivada a participar.

Antes de ese momento vivió una reflexión importante mientras cursaba su segunda maestría en estrategia. En una de las clases les pidieron elaborar su propio lienzo estratégico personal. Había trabajado este modelo aplicado a empresas, pero esta vez debía orientarlo a su propia vida.

Ese ejercicio le permitió definir su propósito profesional: “Convertirme en una líder capaz de influir en el entorno, compartir lo aprendido y multiplicar valores y prácticas positivas dentro de la organización”. En ese momento aún se desempeñaba como gerente comercial corporativa.

Desafíos y estrategia

Como CEO de Puntonet, Katherin ha enfrentado varios desafíos. “Uno de los primeros fue demostrar que mi conocimiento, habilidades y capacidades de liderazgo podían llevar a la organización a un nuevo momento”, señala. También implicó posicionarse como mujer líder en un sector tradicionalmente dominado por hombres y ratificar que contaba con las competencias necesarias para dirigir la empresa.

A nivel interno, explica que uno de sus principales trabajos fue consolidar los equipos ya existentes —marketing, comercial, técnico y administrativo— y promover una forma de trabajo más integrada. “Fue un ejercicio muy interesante porque buscábamos romper los silos y los sesgos que suelen existir en las organizaciones. Entendimos que al construir equipos sólidos e interconectados podíamos amplificar los resultados”, comenta.

La ruta de crecimiento de Puntonet

“Sabíamos que debíamos establecer una ruta que nos permitiera visualizar dónde queríamos estar en diez o quince años y qué recursos necesitábamos para llegar allí”, explica Katherin. Con esa visión, la compañía estructuró una estrategia alineada con un propósito sostenible en el tiempo.

Ese trabajo estratégico permitió identificar las capacidades necesarias tanto a nivel de software como de infraestructura tecnológica. En esos años comenzaba a tomar fuerza el concepto de transformación digital. “Yo creo en la transformación digital como un puente habilitador entre el propósito de la organización y lo que el cliente está buscando”, señala.

Con esa certeza, la empresa implementó nuevas plataformas tecnológicas y preparó su infraestructura para responder a nuevas demandas.  “Una compañía de tecnología que no se renueva constantemente e incorpora nuevas plataformas para construir su ecosistema digital se queda rezagada”, afirma Katherin. Por eso, sostiene, las decisiones tecnológicas deben ir acompañadas de un criterio financiero e inversiones inteligentes.

Y Puntonet ha seguido ese camino. “Empezamos con redes de cobre, luego incorporamos nuevas tecnologías de conectividad y hace más de once años sumamos servicios de nube. En ese momento también hubo que evangelizar al mercado sobre sus beneficios”, recuerda. Se incorporó también la ciberseguridad, área en la que la compañía cuenta con certificación ISO 27001.

Con el avance de la analítica avanzada y la inteligencia artificial, la mirada de la compañía se ha dirigido hacia la infraestructura. “La inteligencia artificial vive en los servidores y estos en los data centers”, explica Katherin. Bajo esa visión, en septiembre del año pasado la empresa inició la construcción de Epicentro, un data center que aspira a convertirse en el más grande del Ecuador y ofrecer infraestructura crítica para el segmento corporativo.

Epicentro contará con aproximadamente ocho mil metros cuadrados de construcción, capacidad para generar alrededor de ocho megavatios de potencia y alojar cerca de 1008 racks. La infraestructura está diseñada para habilitar conexiones privadas (cloud on-ramps) hacia las principales nubes públicas.

 “Es un proyecto que me entusiasma mucho porque su impacto no solo alcanza a las empresas y proveedores; también genera un efecto multiplicador para el país al impulsar actividad económica y nuevos ecosistemas digitales”, comenta.

Su estilo de liderazgo

Después de trece años liderando la compañía, Katherin reflexiona sobre su estilo de liderazgo. “Me considero una líder situacional. Eso significa entender el momento que vive la organización y adaptar el estilo de liderazgo según el desafío”, señala.

Recuerda que al inicio tenía un estilo más consultivo y dedicaba mucho tiempo a escuchar a su equipo. Con el tiempo desarrolló una mirada más estratégica, con la capacidad de anticipar situaciones y luego regresar al presente para tomar decisiones.

“Creo que eso también ha hecho que me reconozcan como una líder humana y humilde, porque implica aceptar que siempre se puede aprender de otros y también de los errores. Pero al mismo tiempo soy exigente; trato de basarme en valores, en objetivos, en los impactos y, sobre todo, en las personas para tomar decisiones”, comenta.

Ante la pregunta sobre qué factores permiten construir una organización que se mantenga en el tiempo, Katherin señala que la coherencia es uno de los pilares más importantes. “Para mí es fundamental que exista coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos”, afirma.

La organización —explica— se ha construido sobre valores que considera esenciales: ética, transparencia y una permanente disposición a innovar. “Siempre hemos promovido esos valores dentro de la compañía. Esa consistencia es lo que permite avanzar y sostener una organización en el tiempo”.

Para Katherin, cuando las decisiones se alinean con esos principios, los resultados llegan de manera natural. “Cuando uno siembra bien, la cosecha también es buena”.

Uno de los aprendizajes que más tiempo le tomó interiorizar fue el manejo del sentimiento de culpa asociado a su rol como madre y profesional. “Durante muchos años intenté cumplir todos los roles de manera perfecta: el trabajo, la casa, los hijos”.

Con el tiempo comprendió que el equilibrio perfecto no existe. “Hoy digo que no es malo el desbalance; en realidad vivimos en desbalance, solo que ahora lo abrazo”. La diferencia, añade, está en reconocer los distintos roles y asignar tiempos para cada uno de ellos.

Katherin cuenta que sus hijos admiran el camino que ha recorrido. Han visto que su trayectoria no ha sido producto de atajos. “Yo creo en la construcción y eso es lo que hemos hecho también en Puntonet durante estos 25 años”.

Esa experiencia, dice, también ha marcado la forma en que su familia percibe su trabajo. “Mis hijos han visto a una mamá muy determinada en construir un camino. Y para avanzar en ese camino también se necesita crecer: intelectualmente, espiritualmente y rodearse de un entorno que te contenga emocionalmente”.

Para Katherin existe un elemento que conecta su vida personal y profesional: hacer las cosas con convicción. Suele recordar una frase de Antoni Gaudí que la acompaña desde hace años: “Para hacer las cosas bien, primero el amor y luego la técnica”.

“Estoy convencida de eso”, afirma. “Cuando uno hace las cosas con amor, eso se amplifica y se contagia. Los días de trabajo son más lindos, los problemas se resuelven con mayor facilidad y la comunicación fluye”.

“Vivo con mucho amor y gratitud —concluye— porque tenemos la capacidad, la fuerza y la salud para seguir construyendo y generando círculos virtuosos para la sociedad”.

Sobre el legado que le gustaría dejar, Katherin lo resume en una idea: “Me gustaría que me recuerden como una líder estratégica que trazó una ruta y fue marcando los pasos para alcanzar los objetivos, siempre pensando en la gente, porque es la que sostiene todo y hay que cuidarla”.