Por Alex Ponce, Gerente de Tecnología, Grupo KFC Ecuador
La creciente dependencia del negocio respecto de los datos está redefiniendo el rol del CIO. Más allá de la gestión tecnológica, su responsabilidad se extiende a construir las capacidades que permiten integrar, gobernar y utilizar la información de manera confiable en toda la organización.
Ejes de análisis
- CIO como habilitador de decisiones
- IT construye la arquitectura del dato
- La relación entre IT, analítica y ciencia de datos
El dato es una radiografía del estado y desempeño del negocio. A través de él es posible comprender cómo evoluciona la operación, cómo se comportan los clientes y qué factores influyen en los resultados de la organización.
Las decisiones asociadas a su gestión y explotación no dependen de una sola área. Intervienen distintos actores organizacionales —finanzas, operaciones, comercial o legal— cuyas perspectivas influyen de manera distinta en la lectura de la información y en la toma de decisiones.
Por esta razón, la gestión del dato dejó de ser un asunto exclusivamente tecnológico. Aunque el área de IT mantiene la responsabilidad de custodiar la información y asegurar su protección, integridad y calidad técnica, el uso de los datos se ha convertido en una responsabilidad transversal dentro de la organización.
CIO como habilitador de decisiones
Bajo esta dinámica, el rol del CIO también evoluciona. Sin abandonar sus responsabilidades operativas y tecnológicas, pasa a habilitar las condiciones que permiten que los datos se utilicen como insumo para la formulación de la estrategia empresarial.
Esto implica diseñar las capacidades tecnológicas que permiten capturar, integrar, proteger y disponibilizar la información de manera confiable.
A medida que las organizaciones comienzan a tomar decisiones basadas en datos, aumenta la exigencia por reducir errores y elevar la confiabilidad de los análisis. Bajo estas condiciones, IT se convierte en un habilitante directo del negocio al proporcionar las capacidades técnicas necesarias para que el dato sea seguro, consistente y utilizable.
Entre las responsabilidades más relevantes destacan:
- Definir una arquitectura de datos sostenible que acompañe el crecimiento del negocio.
- Establecer mecanismos de gobierno y calidad de datos que aseguren consistencia e integridad.
- Integrar adecuadamente las distintas fuentes de información para evitar silos.
- Proteger la información mediante controles de seguridad alineados con políticas internas y marcos regulatorios.
- Facilitar el acceso y uso de los datos por parte de las áreas del negocio.
IT construye la arquitectura del dato
La definición de reglas sobre captura, uso o interpretación de los datos no corresponde al área de tecnología. Esa responsabilidad pertenece a las áreas del negocio que gestionan cada uno de los procesos.
El rol de IT consiste en traducir esas reglas en soluciones técnicas: estructuras de datos, configuraciones, validaciones y controles de acceso que permitan aplicarlas correctamente en los sistemas.
Desde esta perspectiva, tecnología no es propietaria de los datos, sino arquitecta de las plataformas que permiten capturarlos, integrarlos y utilizarlos de forma confiable dentro de la organización.
La relación entre IT, analítica y ciencia de datos
El escenario más efectivo es aquel en el que cada función cumple un rol claramente definido. IT gobierna los datos a través de plataformas tecnológicas robustas, mientras que las áreas de analítica o ciencia de datos utilizan esa información para generar valor mediante modelos, análisis o productos de datos.
Para que esta relación funcione correctamente debe existir una independencia operativa entre ambas funciones, diseñada para permitir colaboración sin confusión de responsabilidades.
Los datos constituyen un activo organizacional, no exclusivamente tecnológico. Por esta razón, el gobierno de datos no debería depender únicamente del CIO.
La gestión de este activo requiere un modelo transversal que distribuya responsabilidades entre distintas áreas del negocio. Este modelo suele incluir consejos de gobierno de datos, responsables de dominio o data owners, y al área de IT como soporte técnico especializado.
El CIO también contribuye a construir una cultura data-driven. Su aporte consiste en diseñar las condiciones que permiten que esa cultura se desarrolle: plataformas confiables, estándares de datos, mecanismos de gobierno y acceso controlado a la información.
Sin el compromiso de la alta dirección, incentivos alineados y una adopción real por parte del negocio, cualquier iniciativa de datos corre el riesgo de quedarse en tecnología sin impacto en la toma de decisiones.