“Las personas son el mayor desafío, pero también la mayor oportunidad” 

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Indica que desde pequeño sabía que su futuro estaría conectado con la tecnología. Ese interés nació al acompañar a su madre —contadora auditora de profesión— en algunos momentos de su trabajo, observando cómo las computadoras de la época, pese a sus limitaciones, ya facilitaban enormemente los procesos. A ello se sumó la influencia de su tío, quien implementó este software contable, y que con el tiempo Daniel terminaría dando soporte. Aquellas experiencias tempranas reforzaron el gusto por una carrera de tecnología. 

Cuando inició su carrera, a los 17 años, estaba convencido de que las personas debían adaptarse a los sistemas. “Era la época en que implementar tecnología resultaba complejo, rígido y poco flexible”, recuerda. Sin embargo, el tiempo y la experiencia le enseñaron lo contrario. Con más de dos décadas en el ámbito tecnológico y una trayectoria que combina sectores como banca y turismo, sostiene que la tecnología existe para facilitar la vida de las personas, mejorar los procesos y ayudar a las organizaciones a operar con mayor eficiencia e incluso a generar ventajas competitivas frente a otros. 

Su experiencia profesional la inició en una recuperadora de cartera vencida. Más adelante, fortaleció su trayectoria en el sector bancario durante aproximadamente ocho años, donde consolidó su conocimiento tecnológico y lideró proyectos en distintas verticales de negocio. 

Posteriormente, aceptó el desafío de dar un giro hacia la industria del turismo e integrarse a Metropolitan Touring como Coordinador de Proyectos de Tecnología. Desde entonces, afirma haber consolidado un equipo extraordinario, con grandes seres humanos y especialistas en diversas ramas tecnológicas. Junto a ellos, ha logrado hitos clave para la organización, entre los que destacan: la migración de servicios críticos hacia modelos en la nube; la modernización de las comunicaciones en ubicaciones remotas y marítimas; la transformación digital de procesos y sistemas core impulsando eficiencia y escalabilidad a nivel regional; la implementación de nuevas arquitecturas de ciberseguridad; la adopción de normativas locales e internacionales de protección de datos; entre otros. 

Durante este recorrido, también asumió distintos roles de liderazgo que le permitieron crecer profesionalmente hasta consolidarse en su posición actual. Hoy, tras casi 13 años en la compañía, considera que han sido los años más enriquecedores de su carrera: un periodo en el que ha aportado su experiencia, ha ampliado sus conocimientos y ha cultivado amistades valiosas. Desde este espacio estratégico, lidera regionalmente la gestión y adopción de tecnología en el grupo de empresas. 

El desafío más allá de la tecnología 

Para Daniel Vallejo, aprender tecnología nunca fue el mayor reto. “Una herramienta se estudia, se prueba, se descarta o se ajusta”, explica. El verdadero desafío —y también el más enriquecedor— ha sido trabajar con personas de distintas áreas de negocio, entender dinámicas internas, acompañar procesos de cambio y alinear expectativas.  

“Las personas son el mayor desafío, pero también la mayor oportunidad”, afirma. 

Reconoce que ha tenido la oportunidad de trabajar con grandes jefes y profesionales que han influido en la forma en que hoy ejerce el liderazgo. “Aprendí la importancia de mantener una escucha activa, de ser humilde y, sobre todo, de entender que siempre hay algo que aprender de los demás”, señala. 

Esa capacidad de escuchar y comprender no solo se fortaleció en el ámbito profesional. Confiesa que sus hijos también han sido una gran escuela; a través de la paternidad ha desarrollado aún más la escucha activa y la sensibilidad para entender las necesidades de los demás. También reconoce la influencia de sus hermanos mayores, quienes le permitieron aprender más rápido y adaptarse temprano, ventajas de ser el menor de tres. 

Está convencido de que esos aprendizajes personales se reflejan de forma natural en su vida laboral para comprender las complejidades, reconocer lo positivo en las personas y ser empático para saber cómo puede aportar o apoyar a su equipo. 

Su aprendizaje se ha desarrollado también a través de su participación en espacios de liderazgo directivo, donde ha compartido experiencias con profesionales de tecnología y líderes de diversas especialidades e industrias. Uno de los aprendizajes más valiosos que destaca es que, por encima de las herramientas y los procesos, es el talento humano el que impulsa los resultados, sostiene la transformación y hace posible que todo funcione. 

Cercanía, ejemplo y confianza como base 

Sobre su estilo de liderazgo, señala que es abierto, colaborativo y cercano a las personas. Basa su forma de dirigir en la confianza y, sobre todo, en el ejemplo. Se define como una persona inquieta y procura transmitir esa actitud a su equipo, para que nadie se quede con un conocimiento estático, especialmente en un entorno como el tecnológico, donde el cambio es permanente. 

También pone énfasis en el empoderamiento. Busca que sus equipos desarrollen autonomía, ganen experiencia y, con el tiempo, puedan desenvolverse con seguridad y autosuficiencia. Esa es la manera en que concibe el trabajo y el liderazgo dentro de los equipos que dirige. “Promuevo la integridad, la lealtad y el desarrollo de los equipos, porque considero que el liderazgo se construye cada día, en la forma en que acompañamos, generamos confianza y potenciamos el talento de las personas.” 

Daniel reconoce que suele ser exigente consigo mismo y con los resultados, porque le gusta que las cosas salgan bien, incluso con un mayor nivel de detalle cuando es necesario. Sin embargo, valora especialmente que sus colaboradores y amigos le digan que, a pesar de su trayectoria profesional, sigue manteniendo su esencia y autenticidad. 

Momentos que también construyen al líder 

En su agenda diaria, la familia ocupa un lugar prioritario. Su día comienza muy temprano, con un espacio dedicado a compartir con sus hijos pequeños y su esposa—a quien reconoce como un pilar fundamental en su equilibrio personal y profesional. Entre rutinas familiares, algo de deporte y la preparación para la jornada laboral —que combina modalidad presencial y remota — organiza el inicio de su día con la intención de mantener equilibrio. “Planifico mi jornada, priorizo y distribuyo el tiempo de trabajo con mi equipo; y finalmente cierro mi día disfrutando esta etapa tan chévere con la familia”, comenta. 

A Daniel le gusta compartir tiempo con su familia. “Me encanta hacerlo en cosas que nos gustan a todos: la naturaleza, conocer nuevos lugares y esos momentos en los que logramos desconectarnos juntos. Para mí, esos espacios son vitales”. En casa también han creado sus momentos especiales. “Tenemos nuestras famosas noches de tereques, como les dice mi hijo a los viernes de películas, prácticas de magia y comida diferente”. 

Entre sus intereses personales hay aficiones que guarda y recuerda con cariño. “En algún momento me gustaba mucho la numismática, coleccionar monedas, y me gustaría retomarlo. Por otro lado, me encanta jugar ecuavoley. También me gusta mucho la agronomía. En mi tiempo libre, con mi suegro y mi cuñado nos dedicamos a esto. Es un mundo totalmente distinto y ahí logro desconectarme, aunque siempre termino pensando cómo podría aplicar algo de tecnología también”, comenta sonriendo. 

Le interesan los libros de liderazgo y desarrollo personal. El último que leyó fue El arte de hacer preguntas de Mario Borghino, una obra que resalta la importancia de saber qué preguntar y cuándo hacerlo, como una habilidad para liderar y comunicarse mejor. Aunque no tiene un autor favorito, le gustaría explorar otro tipo de lecturas, incluso novelas, porque considera que permiten desarrollar la imaginación y obtener aprendizajes distintos a los habituales en el ámbito técnico. 

Hoy, Daniel siente que aquel sueño infantil de liderazgo encontró su lugar. No en la política, sino en un espacio donde puede trabajar con personas, tomar decisiones y generar impacto desde la tecnología. También considera cumplido uno de sus sueños más personales: formar una familia. Ser padre de dos hijos es, para él, una de las experiencias más importantes de su vida. 

En el plano profesional mantiene la inquietud por seguir preparándose. Entre sus metas futuras está incursionar en la docencia.