Decisiones tecnológicas en sistema financiero ecuatoriano para el 2026

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Por: Marco Rodríguez, Director Ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador – ASOBANCA.

La eficiencia y competitividad del sistema financiero ecuatoriano hacia 2026 estarán asociadas al desarrollo de capacidades tecnológicas en las que la banca privada ya muestra avances. La expansión de los pagos digitales y móviles ha reducido progresivamente la dependencia del efectivo y ha mejorado la experiencia de los usuarios, con una adopción creciente en comercios y servicios. Actualmente, cerca del 90% de los servicios bancarios se encuentran disponibles a través de canales digitales.

La adopción de arquitecturas basadas en APIs y microservicios ha permitido una mayor integración de plataformas y una operación más ágil. A esto se suma el fortalecimiento de los esquemas de seguridad, mediante tecnologías avanzadas e inteligencia artificial aplicadas a la gestión de riesgos, la protección de las transacciones y el resguardo de la información de los clientes.

Frente a una mayor digitalización, interconexión y expectativas más exigentes por parte de los usuarios, la agenda tecnológica del sistema financiero avanza con rapidez. Los pagos digitales y las billeteras electrónicas continúan desplazando el uso del efectivo, al ofrecer transacciones más rápidas y con mayores controles de seguridad. De forma complementaria, se incorporan procesos de hiperautomatización que combinan inteligencia artificial y automatización para optimizar la gestión de procesos complejos y mejorar la eficiencia de las operaciones.

En los próximos dos años, la modernización del sistema financiero ecuatoriano demandará priorizar iniciativas orientadas a reforzar la eficiencia, la seguridad y la capacidad de adaptación. La implementación de soluciones de inteligencia artificial y machine learning permitirá optimizar procesos, fortalecer la detección de fraude y ampliar la personalización de los servicios, mediante herramientas como chatbots de atención continua, análisis predictivo para la evaluación de riesgos crediticios y monitoreo en tiempo real de operaciones inusuales.

La digitalización y automatización de procesos, tanto en canales de pago como en funciones de back office, contribuirán a reducir costos y tiempos operativos. A ello se suma la adopción de APIs abiertas para facilitar la colaboración con el ecosistema fintech, bajo esquemas de regulación y supervisión adecuados, junto con el fortalecimiento de la ciberseguridad mediante mecanismos como autenticación biométrica, tokenización de pagos y detección avanzada de amenazas.

Actualmente, la inteligencia artificial deja de ser una herramienta puntual para convertirse en una capacidad integrada a la operación del sistema financiero. Su uso permite asumir tareas repetitivas, liberar recursos humanos para funciones de mayor valor y mejorar la gestión de riesgos y la prevención de fraudes, al identificar patrones y comportamientos atípicos con mayor precisión. En el ámbito del análisis predictivo, estas tecnologías ya se utilizan para anticipar escenarios, evaluar riesgos futuros y detectar oportunidades, además de aportar a la personalización de productos y servicios financieros.

Hacia adelante, tendencias como la inteligencia artificial generativa y los agentes autónomos ampliarán la capacidad de gestionar flujos de trabajo completos y transformarán la interacción entre las instituciones financieras y sus usuarios.

La modernización de las arquitecturas tecnológicas, junto con una integración más eficiente de los datos y la adopción de esquemas de nube híbrida, contribuirán a fortalecer la resiliencia y sostenibilidad del sistema financiero. Estas iniciativas permiten mejorar la eficiencia operativa, optimizar costos y ofrecer servicios más flexibles, al tiempo que facilitan una gestión más robusta de los riesgos y refuerzan los estándares de seguridad necesarios para preservar la confianza del público.

La adopción de nuevas tecnologías requiere un manejo equilibrado que preserve la estabilidad operativa y la seguridad del sistema. En este contexto, la regulación fintech tendrá una influencia en la adopción de nuevas tecnologías y en la evolución del ecosistema financiero ecuatoriano. Un marco regulatorio adecuado, que sea concordante con el riesgo de cada actividad, permitirá promover la inclusión financiera y fortalecer la protección del consumidor, generando un impacto positivo en la economía. Al mismo tiempo, un entorno jurídico que fomente la innovación, sin descuidar los mecanismos de supervisión y control, contribuirá a mitigar riesgos sistémicos.

La regulación también impulsará la adopción de tecnologías como los pagos digitales y la inteligencia artificial, mejorando la eficiencia y seguridad de los servicios financieros. En este proceso, los sandbox regulatorios jugarán un rol clave al permitir que las fintech prueben nuevos modelos de negocio y soluciones tecnológicas en entornos controlados, fomentando la innovación responsable.

Por su parte, la regulación en materia de inteligencia artificial tendrá implicaciones directas en la forma en que el sistema financiero gobierna, supervisa y utiliza estas tecnologías. Las instituciones deberán realizar evaluaciones exhaustivas de riesgos, fortalecer el gobierno de datos y mantener una coordinación constante con los organismos de control. Tanto las entidades financieras como los reguladores deberán invertir en capacitación técnica para supervisar de manera efectiva el uso responsable de la inteligencia artificial en el sistema financiero.