La evolución del liderazgo IT en Ecuador

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Por Santiago Moscoso, CEO de Hackeantes.

La experiencia acumulada en cinco ediciones de los Premios Líder IT Ecuador como permite observar cómo el liderazgo tecnológico pasó de la ejecución técnica a la gestión de personas, decisiones y capacidades.

En los últimos cinco años, el liderazgo IT en Ecuador cambió. Pasó de concentrarse en la administración técnica a cumplir un rol que acompaña la competitividad del negocio. Hoy participa en decisiones comerciales, en la experiencia del cliente y en la eficiencia operativa. La tecnología dejó de operar en segundo plano y se integró a la conversación estratégica.

Este cambio también modificó la manera de ejercer el liderazgo. El responsable de tecnología dejó de limitarse a la ejecución. Su trabajo consiste en convertir conceptos técnicos en decisiones comprensibles para equipos directivos y áreas operativas. A la par, asumió una responsabilidad directa sobre las personas y sus capacidades, liderando talento crítico, atrayendo perfiles multidisciplinarios y dando forma a la cultura digital.

La ampliación de responsabilidades es notoria. Ciberseguridad, datos, automatización, inteligencia artificial, resiliencia operativa y gobierno digital forman parte del trabajo cotidiano. Estas se gestionan de manera permanente y requieren continuidad y criterio.

En esta dinámica, los líderes de IT que logran sostener sus áreas muestran comportamientos recurrentes. Anticipan el impacto de las decisiones antes de ejecutar, comunican con claridad sin perder precisión y articulan equipos con perfiles diversos, integrando desarrollo, seguridad, datos y negocio bajo una misma lógica de trabajo. La toma de decisiones se apoya en la evidencia disponible.

Al mismo tiempo, existen capacidades que requieren mayor desarrollo para responder al ritmo actual. La gobernanza digital sigue siendo un frente abierto, sobre todo en privacidad, ciberseguridad y uso de inteligencia artificial. La gestión del cambio demanda atención porque la tecnología avanza más rápido que las estructuras organizacionales. También se vuelve necesario trabajar con una lógica de producto centrada en valor y fortalecer el manejo del desgaste emocional en los equipos.

En entornos volátiles, el aprendizaje es vital porque la obsolescencia técnica ocurre en plazos cortos y la aceleración tecnológica redujo aún más esos ciclos. La formación, tanto técnica como ejecutiva, permite priorizar con claridad, ejecutar acciones disminuyendo la fricción y tomar decisiones con gobernanza.

El liderazgo IT también se mide en la ejecución de proyectos. Cumplir un cronograma no define el impacto. La diferencia aparece en la capacidad de alinear a las distintas áreas tanto de tecnología, operaciones, finanzas y comercial. La atención al riesgo, a la continuidad y a la calidad son tan importantes como el clima del equipo técnico, porque los proyectos no suelen fallar por el código, sino por problemas de comunicación, ritmo y desgaste.

Un líder IT se reconoce cuando un proyecto no solo se entrega, sino que se adopta, se utiliza y modifica dinámicas reales del negocio. Esa adopción depende menos de la tecnología y más de las personas involucradas.

La participación en comunidades profesionales, conversatorios, espacios académicos y mentorías cumple un rol directo en este proceso. El intercambio de conocimiento evita el aislamiento, amplía criterios para decisiones críticas, especialmente en ciberseguridad, arquitectura y datos, y fortalece a los talentos que se están formando. También contribuye a elevar la capacidad del ecosistema tecnológico.

Porque un liderazgo conectado amplía su impacto y se convierte en un multiplicador dentro de la organización y fuera de ella.