El joven dejó boquiabiertos a los más expertos desarrolladores web de la institución académica. El chico salió airoso de todas las preguntas que le plantearon docentes y profesionales del sector, dejándolos a todos muy impresionados. Luis Iván, sin embargo, se presentó ante ellos como un joven normal, que juega al baloncesto, le gusta salir con los amigos y acumula un expediente brillante en Secundaria, con el añadido de haber desarrollado una extraordinaria capacidad para trabajar con sistemas operativos de código abierto.
Tal es el éxito que ha tenido con el proyecto «Asturix» que en las últimas semanas han recibido hasta 30 peticiones al día para su distribución en Rusia. Una demanda que ha llevado al joven a embarcarse en nuevos desafíos: Luis Iván quiere volcarse ahora en el «cloud computing» o «la nube», un sistema que permite ofrecer servicios de computación a través de Internet.
Su padre, Luis Miguel Cuende, informático de profesión, cree que es demasiado ambicioso para el chico pero no descarta que lo pueda conseguir porque ya hace dos años logró desarrollar un sistema operativo libre «casi sin apoyos». Gracias a «Asturix» han podido cumplir una de sus máximas aspiraciones: «Nos hemos prohibido tener Windows en casa». En la familia Cuende manda el código abierto.
Luis Iván todavía no sabe hacia dónde orientar su formación universitaria pero no se descarta que este superdotado de la era tecnológica sea el próximo cerebro de la informática. La comunidad universitaria ha quedado impresionada con sus conocimientos.